En Santa Cruz pasan de año todos los alumnos secundarios, aunque no hayan aprobado ninguna materia

Lo decidió el Ministerio de Educación provincial en una resolución. Establece que en 2022 ya no habrá que tener hasta dos materias previas para promocionar.

La provincia de Santa Cruz vuelve a ser noticia en educación y no precisamente por un logro o por exigencias para sus estudiantes. A la histórica huelga en 2017, que dejó a la mayoría de los alumnos por más de medio año sin clases, le siguió la interrupción de las clases por la pandemia, y ahora una nueva resolución del gobierno de Alicia Kirchner preanuncia otra polémica: establece que todos los estudiantes secundarios pasarán de año en 2022, por más que se hayan llevado una, dos o todas las materias en 2021.

La resolución, a la que accedió Clarín, es de este miércoles 2 de marzo y lleva la firma de María Cecilia Velázquez, la titular del Consejo Provincial de Educación. Modifica el actual régimen académico para la educación secundaria y rige tanto para escuelas estatales como privadas

Las autoridades justifican la medida en que “es necesario considerar a los/as estudiantes, como sujetos en proceso de formación permanente, atravesados por las condiciones heterogéneas en los que sus aprendizajes han tenido lugar”, en referencia a la interrupción de las clases presenciales por la pandemia.

María Cecilia Velázquez, titular de la cartera educativa de Santa Cruz. Foto gentileza.

De todos modos, los estudiantes secundarios que este miércoles deberían haber iniciado sus clases, aún aquellos que hubieran pasado de año sin haber aprobado materias, no lo han podido hacer porque los gremios docentes provinciales Adosac y Amet convocaron a una huelga de 72 horas hasta el viernes. Con lo cual las clases en esa provincia recién arrancarían el lunes 7 de marzo.

La decisión de este miércoles del gobierno de Santa Cruz contradice la resolución sobre acreditación de los aprendizajes consensuada en el Consejo Federal de Educación en julio del año pasado. En esa ocasión, los ministros de todas las provincias determinaron que, para pasar de grado o de año, los estudiantes deben aprobar el 70 por ciento de los contenidos priorizados. Es decir, el 70 por ciento de los conocimientos considerados más importantes en cada una de las áreas de estudio.

En ese momento también se aprobó que las autoridades provinciales deberán generar instancias de intensificación de la enseñanza con seguimiento personalizado durante diciembre, febrero y marzo para aquellos estudiantes con trayectorias educativas intermitentes o de baja intensidad a causa de la pandemia. Pero en ningún momento se estableció que pasarían de año todos los estudiantes.

“En el caso de Santa Cruz, hay un abandono total de la educación. No ha habido preocupación de evaluar adecuadamente a los chicos, y aquellos que no pudieron lograr el 70 por ciento de los aprendizajes establecer alternativas. Lo malo no es que los chicos no repiten, lo malo es que no aprenden e igual la escuela los promueve, sin proporcionarles los saberes básicos de la cultura. Y creo que en el caso de Santa Cruz la situación es extrema”, dijo a Clarín Guillermina Tiramonti, investigadora de FLACSO.

“Los chicos ya están desmotivados en la escuela secundaria. Esto agrega más desmotivación porque si a nadie le importa para qué se va a romper en estudiar. Y tiene que estudiar temas que a él tampoco le interesa. Es un abandono de la responsabilidad del estado, en este caso provincial, respecto de la educación de los chicos”, agregó.

La nueva resolución de Santa Cruz se conoce justo en el momento en que la cartera educativa provincial diera marcha atrás con otra polémica medida, la de pedir pase sanitario a estudiantes y docentes para poder ingresar a las aulas.

Tras las protestas de la comunidad educativa y la judicialización de la medida, el gobierno de Alicia Kirchner decidió anular la obligatoriedad del pase sanitario en las escuelas.

La provincia de Santa Cruz había sido noticia también en 2017 en educación, a raíz de una huelga de los dos gremios docentes provinciales (Adosac y AMET) que se extendió desde el inicio del ciclo lectivo hasta agosto, tras las vacaciones de invierno.

Las medidas de fuerza se tomaban por cinco días (de lunes a viernes), semana tras semana, porque a pesar de la alta inflación el gobierno de Kirchner no les otorgaba ninguna recomposición salarial a los maestros. La medida de fuerza tenía un nivel de adhesión mayor al 80 por ciento.

En esos momentos, y por la falta de continuidad pedagógica, también se había debatido en las provincia si iban a pasar todos los chicos de grado o de año. Son más de 70 mil los estudiantes que en esa provincia vienen viviendo estos vaivenes educativos. 


CLARÍN – Ricardo Braginski


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