Habla un ex espía de la SIDE: «Yo avisé que Nisman estaba muerto y nadie se sorprendió»

Por primera vez, un ex agente cuenta cómo la SIDE estuvo en Puerto Madero y luego espió a la fiscal que investigaba la muerte de Nisman.

Es un domingo soleado de marzo en Buenos Aires. El hombre -mediana edad, mediana estatura, bermudas, camisa a cuadros fuera del pantalón- espera en la última mesa de un bar de Recoleta. Desde ahí ve la calle, el vehículo en el que llegó y la puerta del local. Durante las tres horas de conversación, escaneará visualmente una y otra vez esos tres puntos. Lo hará con la naturalidad de un reflejo automático, como el conductor que echa un vistazo fugaz a los espejos retrovisores mientras conversa o escucha radio, sin reparar en lo que hace.

Son las 10.15 y hay poca gente. El hombre sólo toma café negro -no prueba el jugo de naranjas, ni las galletitas de vainilla y membrillo que se amontonan en un platito, ni ninguna otra cosa- y cuenta su historia.

Es un militar retirado del Ejército que luego trabajó 20 años como agente en la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE). De allí se retiró en 2018.

La noche del domingo 18 de enero de 2015 se fue a dormir. Lo despertaron pasada la 1.30 de la madrugada. Quien lo llamaba al celular era el jefe de su base, que respondía a la Dirección de Reunión Interior. El director era Fernando Pocino, hombre de confianza de Cristina Kirchner en la SIDE.

-¿Estás despierto?

-Ehhh… ahora sí…

-Escuchame, andá a lo del fiscal Nisman que está pasando algo.

-¿A la casa?

-Sí

-¿Y dónde vive?

-Ahora te paso la dirección…

El agente se vistió rápido, se hizo un café instantáneo, subió a su auto y fue a Puerto Madero. Las avenidas estaban vacías. Llegó en 10 minutos.

“Estacioné a la vuelta, me acerqué a la entrada y me mandé. Era todo un descontrol. Había policías, gente de Prefectura y periodistas. Ya dentro de Le Parc, encaré para la torre donde vivía Nisman, creo que era la Torre Boulevard, y me paré en la entrada. Vi que había muchas cámaras y que me podían escrachar. Pensé que sería mejor quedarme abajo y me apoyé en un auto que estaba estacionado en una especie de rotonda. Me senté ahí, en el capó de un BMW o un Audi, no me acuerdo bien… Después supe que era el auto de Nisman”.

-¿No subió al departamento?

-No, cuando vi tantas cámaras pensé que era mejor quedarme abajo.

-¿Y cómo averiguó lo que le pidieron?

-Vi a un oficial de Prefectura, me identifiqué y le pregunté si sabía lo que había pasado con el fiscal. Me dijo: “Nisman está muerto. No sé por qué dan tantas vueltas en decirlo”. Le pregunté si él mismo lo había visto y me dijo que sí, que había subido al departamento con la madre de Nisman.

-¿Qué pasó entonces?

-Averigüé qué juez estaba interviniendo, qué secretario y llamé a mi jefe. Le dije que Nisman estaba muerto.

-¿Se sorprendió?

-No, sólo me dijo que lo llamara al jefe de todos nosotros. Lo llamé, le dije que Nisman estaba muerto y tampoco se sorprendió. Nadie se sorprendió. Para nada.

-¿Y este jefe de cargo más alto qué le dijo?

-Me dijo algo que me llamó la atención… me dijo: “Nisman no se bancó la presión de Jaimito”. Y que me quedara diez minutos más y me fuera.

-Jaimito por Jaime Stiuso…

-Claro.

-¿Y por qué le llamó la atención?

-Por dos cosas. Porque yo no era la persona de mayor confianza de ese jefe como para que me dijera algo así de otro jefe. Y porque me pareció que querían instalar temprano la idea de un suicidio por la muerte de un fiscal que todavía estaba en medio de un charco de sangre… También, que la culpa del presunto suicidio la tendría Stiuso, que era con quien Pocino estaba enfrentado… 

-¿Qué hora era?

-Serían las 2.30 de la mañana…

El ex agente de la SIDE que estuvo en el edificio de Nisman la noche de la muerte del fiscal habla por primera vez con un periodista, siete años después de aquel hecho, que la justicia investiga como un asesinato.

Sólo pide la reserva de su identidad, de su imagen, y de ciertos detalles de su trabajo que cuenta a pedido de Clarín, esenciales para chequear circunstancias, a condición de que no se publiquen.

Su testimonio prueba que esa noche hubo espías dando vueltas muy cerca de la escena del crimen.

Antonio Jaime Stiuso era el hombre fuerte de inteligencia hasta que Cristina lo echó, pocas semanas antes de que Nisman la denunciara. El agente declaró en la causa que Nisman fue asesinado.

Señor Ocho. Juan Martín Mena era el segundo de la SIDE cuando Nisman fue hallado muerto. Incondicional a Cristina Kirchner, ahora es el viceministro de Justicia de la Nación. FOTO: ARCHIVO CLARÍN

El ex espía que ahora toma café en esta esquina de Buenos Aires asegura que está “totalmente retirado” -refuerza la frase por esa idea general de que los agentes de inteligencia nunca se retiran del todo– y que sólo quiere colaborar para que se llegue a la verdad.

-¿Por qué acepta hablar sobre esto ahora?

-Porque lo que le estoy diciendo lo declaré en la causa, de modo que ya está en el expediente que investiga la muerte de Nisman. Y porque soy una persona honesta que quiere ayudar a que se sepa la verdad, sea cual fuere.

El agente es uno de los 89 espías citados como testigos por el fiscal Eduardo Taiano que trabajaron el fin de semana en que Nisman apareció muerto. Declaró en el caso a fines del año pasado, aunque su testimonio no había trascendido.

-¿Qué más pasó aquella noche?

-Nada más, me fui a dormir y listo. Cuando me levanté, el país estaba conmocionado.

-¿Hubo más espías de la SIDE aquella noche en Le Parc?

-No lo sé. Yo no vi, pero con muchos ni nos conocemos las caras entre nosotros.

-¿Es posible que haya habido agentes arriba, caminando por la escena del crimen, donde anduvo tanta gente?

-No identifiqué a otros agentes entre los que estaban abajo, pero no sé quiénes estaban arriba y además me fui enseguida. Hay agentes que trabajan como fotógrafos y muchas veces la SIDE los manda a este tipo de casos. Pero acá no sé si hubo o no.

-¿Lo vio a Berni?

-Claro, él estaba caminando por ahí, cerca mío, hablando por teléfono todo el tiempo.

(Berni tuvo 31 comunicaciones directas con Cristina Kirchner aquella madrugada. En el horario que refiere el agente, Cristina llamó a Berni a la 1.41 y hablaron 3 minutos. A las 2.31, Berni llamó a Cristina y conversaron casi 6 minutos).

-¿Habló usted con Berni mientras estuvo allí?

-No, no. Sólo con el oficial de Prefectura, que estaba nervioso. Cuando me dijo lo que yo necesitaba saber, ya no hablé con nadie más.

-¿Le pidieron algo más con respecto a Nisman?

-Sí. A los pocos días me ordenaron que fuera a vigilar la fiscalía de Fein en el turno de la madrugada.

-¿Qué tenía que hacer?

-Informar los movimientos. Quién entraba y quién salía de la cochera del edificio. Y las personas.

-¿Fue solo? ¿Dónde estaba exactamente?

-Fui con un compañero. Nos quedamos adentro de un auto estacionado en la cuadra. Pero estuvo tranquilo. Era de noche. Casi no hubo movimiento.

-¿A Fein la siguieron vigilando?

-Yo no. Pero tengo entendido que había turnos para hacer ese trabajo y para ver también lo que estaba haciendo ella. Con quién se reunía, a quién veía, esas cosas…

-¿Esto provenía de órdenes formales? Es decir, ¿la SIDE espiaba a la fiscal que investigaba la muerte de Nisman?

-Sí, se podría decir así.

Fiscalía en la mira. La SIDE espiaba a la fiscal Viviana Fein mientras investigaba la muerte de Nisman. En la foto, los periodistas con Sergio Berni. FOTO: ARCHIVO CLARÍN

El jefe de la SIDE era en ese momento el senador Oscar Parrilli. Su segundo era el actual viceministro de Justicia de la Nación, Juan Martín Mena, la “espada” de mayor confianza de Cristina en la Justicia.

Si la SIDE espió a la fiscal que investigaba la muerte de Nisman, ellos debieron dar la orden. O al menos conocerla.

Clarín reveló en enero de 2021 que antes de que Nisman fuera hallado muerto hubo decenas de llamadas entre agentes de la SIDE, muchas de las cuales terminaban en el director de Reunión Interior, Fernando Pocino, quien a su vez reportaba inmediatamente a Mena.

El agente que habla ahora integraba uno de los grupos operativos que dirigía Pocino. Este jefe tenía llegada directa a Cristina Kirchner porque había trabajado con ella en el Senado, cuando Cristina integraba la bicameral del Congreso que debía seguir las investigaciones de los atentados a la Embajada de Israel (1992, 29 muertos) y a la mutual judía AMIA (1994, 85 muertos).

Desde el entorno de Cristina, Pocino se hizo muy amigo de César Milani, el jefe del Ejército que terminó comandando la inteligencia paralela. Fue en los años en que ambos se movían bajo el ala política de la entonces ministra de Defensa de Cristina, Nilda Garré.

Milani y Pocino eran los máximos jefes operativos de Inteligencia cuando Nisman denunció a Cristina y parte de su gobierno por encubrir a los iraníes acusados de volar la AMIA.

Nisman fue hallado muerto sólo cuatro días después de hacer la denuncia.

Milani -que pasó a retiro sorpresivamente cinco meses después de la muerte de Nisman– es otro de los que aparece en los cruces frenéticos de comunicaciones entre espías aquel fin de semana. Sin embargo, ni él ni Pocino fueron llamados a declarar hasta ahora en el caso. Tampoco Mena, el entonces subjefe político de la SIDE a quien Pocino reportaba.

Aquel domingo 18 de enero de 2015, mientras los custodios de Nisman hacían tiempo para entrar al departamento donde estaba el fiscal muerto, Mena y Pocino se comunicaron 12 veces.

Pocino, además, hablaba extensamente con Milani. Una de las comunicaciones entre los dos -a las 13.45- duró 7 minutos.

Después de colgar con Milani, Pocino llamó a Mena tres veces seguidas. ¿Qué estaba pasando? Nisman ya estaba muerto y sus custodios seguían haciendo tiempo para entrar al departamento con un cerrajero recién después de las diez de la noche.

Jefe de Inteligencia. El ex jefe del Ejército, César Milani, fue el verdadero jefe de la Inteligencia paralela durante la segunda mitad del gobierno de Cristina Kirchner. FOTO: ARCHIVO CLARÍN

-¿Recuerda la llamada «marcha de los paraguas», aquella donde una multitud se manifestó bajo la lluvia para pedir justicia por Nisman, un mes después? Ahí marchó también el actual presidente Alberto Fernández. ¿Hubo espías también allí?

-Sí. Todo lo que tenía que ver con el caso era seguido con gran interés en La Casa.

“La Casa” es la actual AFI (ex SIDE), una estructura de tres edificios contiguos unidos por dentro con entrada principal sobre la calle 25 de Mayo, a metros de la Casa Rosada.

-¿Qué cree usted que pasó con Nisman?

-Pienso que la hipótesis del asesinato es verosímil.

-¿Y por qué cree que pudieron matarlo?

-Eso es más difícil de conjeturar… pero es cierto que en aquel momento había una guerra interna muy fuerte en “La Casa”, y el tiro pudo venir de cualquier lado. La disputa de ciertos sectores por querer «sacarle problemas de encima» al gobierno de entonces eliminando al fiscal que lo denunciaba es una posibilidad…

Fuego en Santo Tomé

Siete años después, ésa -que a Nisman lo mataron por una «guerra» de espías que buscaban posicionarse mejor ante Cristina Kirchner- sigue siendo una hipótesis firme en la investigación.

A pesar de sus desaciertos en el manejo insólito de la escena del crimen y de su pobre actuación mientras estuvo al frente de la causa, lo admitió la fiscal Viviana Fein después de jubilarse: “Cuando empecé a investigar a los espías, me sacaron el caso”, dijo.

Fuente: Hector Gambini para Clarín


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