Tras el acampe en la 9 de julio, los movimientos opositores ya anunciaron nuevas protestas. Nación dijo que no habrá más planes y Larreta no logra controlar la calle

El conflicto social

Crece la polémica por los piquetes sin freno en la Ciudad

La imagen, por repetida, no deja de sorprender. Divididos en turnos y provenientes de más de una decena de organizaciones, miles de piqueteros cortaron y hasta acamparon dos días en la avenida más importante de la Ciudad de Buenos Aires. Expresaron así su descontento por la decisión del Gobierno nacional -adelantada por Clarín- de no aumentar la cantidad de planes Potenciar Trabajo. Y lo expresaron casi sin limitaciones de las fuerzas de seguridad.

El escenario podría repetirse en el corto plazo: las organizaciones opositoras en el frente de Unidad Piquetera, con preponderancia del Polo Obrero, ya adelantaron que volverán a protestar en menos de dos semanas (el 13 de abril). No aclararon si será con pernocte.

La lleva para destrabar el reclamo sería una decisión que, juran en el Gobierno nacional, hoy no está en discusión: un aumento de los planes que implican un ingreso equivalente a la mitad de un salario mínimo (unos 16.500 pesos antes del último aumento) con contraprestación laboral.

En Desarrollo Social (con apoyo del presidente Alberto Fernández y las áreas económicas que le responden, como Desarrollo Productivo) argumentan que el crecimiento de 10 puntos del PBI en el 2021 y la baja del desempleo al 7% requieren de otro camino: básicamente de la generación de puestos de trabajo genuinos. O asistidos desde el Estado pero de otra manera: por ejemplos con herramientas o máquinas para algún emprendimiento.

La puja tiene a los movimientos sociales opositores en una de las puntas pero, como casi todos los conflictos actuales, también cruza la interna del Gobierno nacional. Fue sugestiva la presencia de Juan Grabois en el acampe. Es un dirigente que tiene gente dentro de Desarrollo Social y que políticamente hoy se mueve cerca (muy) de Máximo Kirchner. Fuego amigo que a priori no parece que se detendrá.

En el Movimiento Evita toman distancia de esa jugada: es la organización que más gente y cargos ocupa en el Gobierno y sus referentes dicen que ellos no están reclamando apertura de más Potenciar Trabajo aunque reconocen que la situación social sigue siendo muy compleja. 

La mirada de la oposición

En la oposición, exceptuando la izquierda, la mirada es un poco más homogénea. Distintos sectores de Juntos por el Cambio, con Patricia Bullrich a la cabeza, vienen reclamando más dureza contra los piquetes y contra los referentes que manejan a estas organizaciones. Este fin de semana, se sumó también el jujeño Gerardo Morales: el gobernador y líder del radicalismo habló directamente de extorsión. A diferencia del FMI, donde se mostró más conciliador con el oficialismo, en este caso se paró entre los halcones.

Una de las disonancias opositoras aparece sin embargo con Horacio Rodríguez Larreta. En su discurso, aunque en general prefiere evitar el tema, tiene una línea similar a sus compañeros de Juntos por el Cambio, en el sentido de remarcar la necesidad de generar puestos de trabajo genuinos (desde el sector privado) y de rechazar que los vecinos del distrito que gestiona queden rehenes de estas protestas.

Pero en la práctica, a Larreta se le dificulta evitar los cortes. Se resignó, en parte, a mantener el Metrobús abierto, por donde circulan decenas de colectivos. En días de protestas masivas como las de la semana pasada no logra ni eso.

Desde la Ciudad cruzan acusaciones al Gobierno nacional. Lo hicieron incluso el mismo día que arrancó el último acampe. Efectivos de la Policía porteña fueron a Constitución, cerca del mediodía, y secuestraron algunos materiales (como carpas) para evitar el acampe. Fue apenas un gesto político: la masividad de la protesta y la falta de colaboración de la Federal abortaron cualquier idea de ordenar ese reclamo.

Con la grieta en parte entrampada en esta discusión, quien busca sacar rédito es el ascendente y anti política Javier Milei. Uno de sus laderos, el legislador Ramiro Marra, creó el Movimiento Antipiquetero Argentino. Ya tiene más de 10.000 seguidores en Twitter.

La idea de este espacio de libertarios es aprovechar el descontento de los porteños -y bonaerenses que vienen a la Ciudad- por estas protestas: por eso pegan doble, al Gobierno nacional pero también al jefe de Gobierno. Mal no les está yendo.


Fuente: Clarín

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