Aviso de Juan Manzur a los ministros que no defiendan la gestión: “Al que no le guste, que se vaya”

El jefe de Gabinete pidió defender al Gobierno. El ministro del Interior llegó tarde y encendió las alarmas.

«¿Dónde está Wado?«. La pregunta se repetía entre los funcionarios en el Salón Eva Perón. Ya habían pasado varios minutos de las 7.30, la hora trazada por Juan Manzur para la convocatoria y el ministro del Interior, Eduardo de Pedro, no aparecía. Minutos antes, el jefe de Gabinete y Aníbal Fernández habían defendido férreamente a Alberto Fernández y lanzado duros cuestionamientos a La Cámpora tras los dichos de uno de sus referentes, Andrés «Cuervo» Larroque.

Aunque luego aclararon que la demora obedeció a un tema familiar, ya que uno de sus hijos sufrió un problema de salud y lo tuvo que llevar a su hijo al hospital, y luego De Pedro se dirigió sin escalas rumbo a la Casa Rosada, fue un inicio tumultuoso para la primera reunión de Gabinete tras seis meses.

Sin el Presidente, quien optó por correrse del centro de la escena y darle aire a Manzur, en todo momento se advirtió el espeso clima interno que hay en el Frente de Todos.

Fue, por caso, eje del discurso del ministro de Economía, Martín Guzmán, quien planteó que “uno de los problemas para atacar la inflación es el ruido político interno”.

En ese contexto Manzur les avisó a los ministros que no se tolerará a quienes no apoyen la gestión: «Es un gran Gobierno, defendámoslo. Y al que no le guste, ¡que se vaya!», lanzó al cerrar el encuentro, ante la atenta mirada de De Pedro, quien ya estaba en su silla.

En rigor, no sólo fue la demora del camporista lo que generó las especulaciones. Si bien inicialmente ni siquiera sus colaboradores sabían el motivo, fue la respuesta del albertismo a Larroque lo que hizo pensar que se trataba de una reacción del ministro de mayor confianza de Cristina Kirchner.

Todo comenzó antes de las 7, cuando el ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, acusó a La Cámpora de jugar contra el Gobierno: “El Presidente, cuando le propuso al pueblo argentino participar de esta situación, propuso jugar todos los días con una camiseta para tratar de ganar los partidos que venían, que eran muy difíciles. Y la realidad es que acá encontrás un montón de otros (compañeros) que teóricamente jugaban con vos y ahora los ves con la camiseta de otro color«. 

Al Presidente no lo van a apretar con una declaración estúpida“, agregó.

No fue el único. El propio Manzur calentó la previa. Primero respaldando a Guzmán (“El Presidente es quien define a sus colaboradores) ante una nueva embestida K. Y luego advirtiendo que Fernández está dispuesto a correr a sus detractores: “Vamos a seguir gobernando, con todos los que quieran y deseen acompañar este proceso”.

En ese contexto, con todos los portales de noticias haciendo foco en el cruce a La Cámpora, durante esa primera hora de reunión se tejieron diversos rumores.

Y no precisamente por las ausencias con aviso de Matías Lammens (Turismo) y Jorge Ferraresi (Desarrollo Territorial y Hábitat), ambos de gira por Cuba; Tristán Bauer (Cultura), con Covid, y Alexis Guerrera (Transporte), por motivos personales.

Recién hubo algo de calma a las 8.36, cuando desde Interior aclararon que el ministro no participaba de la reunión «debido a una situación de salud de uno de sus hijos» y que «le informó temprano al jefe de Gabinete» sobre «los motivos de su ausencia». Otras fuentes señalaron que también el secretario general de Presidencia, Julio Vitobello, estaba al tanto de la situación.

En efecto, Manzur puso al tanto al Gabinete de que De Pedro como estaba demorado. Pero las caras largas de los presentes no se disimularon ni siquiera para el video oficial de la cumbre que distribuyó Presidencia. 

Fueron momentos de extrema tensión. Sobrevoló el fantasma de las «renuncias a disposición» que lideró De Pedro en septiembre. 

El resabio por el tuit de la vicepresidenta, en el que advirtió que se puede «ser legítimo y legal de origen y no de gestión» todavía estaba latente. «Fue un misil clarísimo, pero ya no es novedad: no tienen ni quieren la paz», se descargó un asesor del Presidente. 

Con todo, desde adentro de la reunión, la flamante secretaria de Comunicación y Prensa de la Presidencia de la Nación -y portavoz- Gabriela Cerruti se esforzaba por apagar en los medios las versiones que surgían desde el propio Gabinete. «Para los que están haciéndose los rulos con las ausencias: Wado tiene a su hijo con un problema, pero viene más tarde», anunció, en línea con lo dicho desde Interior. 

El nivel de desinformación no ayudó y el Gobierno no hizo una autocrítica. Para entenderlo, vale el repaso.

A las 8.53 desde Interior informaron que «la situación de salud planteada está contenida» y que De Pedro estaba «regresando con su hijo a la casa y de ahí se sumará a la reunión de Gabinete».

Sin embargo, instantes después, a las 9.08, avisaron que «Wado de Pedro arribó minutos antes de las 9 a Casa Rosada».

El camporista se perdió la introducción a cargo de Manzur y las exposiciones que hicieron Cerruti y el secretario de Medios, Juan Ross; y los discursos de Guzmán y de los otros dos ministros albertistas cuestionados, Matías Kulfas (Desarrollo Productivo) y Claudio Moroni (Trabajo). Menos mal: el tridente al que, según consideran cerca del Presidente, constituyen “los tres mejores ministros” del Gabinete, describieron una situación de la economía muy diferente a la que percibe La Cámpora.  

Pero De Pedro llegó justo para hablar. A sabiendas de que no había margen para cuestionamientos, evitó referirse a la economía, dio detalles de su gira por Israel e hizo foco en las oportunidades que pueden abrirse para Argentina. 

Y, para distender el clima con sus pares del Gabinete, lanzó una ironía contra los medios: «Acabo de c… la tapa a los diarios, deben estar ofendidísimos», dijo entre risas.

Fue antes de escuchar el ultimátum de Manzur, quien acordó con el jefe de Estado hacer un seguimiento más intenso del Gabinete: va a haber reuniones en forma quincenal. También, según confiaron fuentes de Presidencia, la idea de Alberto es convocar y ponerse al frente del Gabinete ampliado, un esquema de cumbre que patentó Mauricio Macri en el Centro Cultural Kirchner y de la que participan todos los funcionarios -de director nacional para arriba- del Ejecutivo. 

Fuente: Ignacio Ortelli para Clarín


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