DEBILITADO: El Gobierno logra una frágil mayoría en el Congreso para aprobar el acuerdo con el FMI

El aval de Juntos por el Cambio llevó tranquilidad al oficialismo; esperan el proyecto de Guzmán, que se limitaría a reflejar los lineamientos generales del entendimiento, y el tono del discurso presidencial el 1° de marzo

En la cuenta regresiva hacia el 21 de marzo, último plazo para que el país no caiga en default con el FMI, la Casa Rosada avanza en las negociaciones con el organismo internacional con la perspectiva de que alcanzará los votos necesarios en el Congreso para aprobar el acuerdo. La decisión de Juntos por el Cambio de facilitar su sanción llevó tranquilidad al oficialismo, aunque se trata de un statu quo por demás frágil; así lo reconocen en las altas esferas oficialistas, conscientes de que cualquier chispazo podría hacer volar esta delicada mayoría por los aires.

El escenario que manejan en la cúpula del Frente de Todos en la Cámara de Diputados es un piso de 145 votos positivos y un aluvión (casi un centenar) de abstenciones -el exjefe de bloque, Máximo Kirchner, se inclina por esta opción-. El resto votaría en contra. En el Senado el clima es por ahora hostil al acuerdo, aunque en el Gobierno confían que buena parte de los senadores oficialistas, por mandato de sus gobernadores, vote a favor.

La aprobación del acuerdo con el FMI depende, en gran parte, del contenido del texto que finalmente envíe el ministro de Economía, Martín Guzmán. La oposición anticipó que no votará ningún aumento de impuestos. Los oficialistas se muestran reacios a avalar ajustes del gasto público y tarifazos. En la Casa Rosada aseguran que el proyecto solo incluirá el pedido de autorización al Congreso para el nuevo programa de facilidades extendidas acordado con el FMI, por el cual se pretende refinanciar la deuda de US$44.500 millones contraída por el gobierno de Mauricio Macri y el correspondiente plan de desembolsos. Como anexo al proyecto se adosará el memo del acuerdo, que todavía no se cerró y cuyos detalles discuten por estos días Guzmán y el staff técnico del Fondo.

En el anexo del proyecto figurarán las metas fiscales, monetarias e inflacionarias a las que se compromete alcanzar nuestro país, pero en principio no se avanzará en los detalles finos sobre las medidas concretas que se adoptarán para cumplir esas metas. La ley de fortalecimiento y sostenibilidad de la deuda pública no lo exige”, explicó una alta fuente oficialista a LA NACION.

En la Casa Rosada confían en que, así planteado, el proyecto no debería encontrar demasiadas resistencias en el Congreso. Aún así, el oficialismo no da nada por seguro ni canta victoria por anticipado. Es que no solo falta conocer el detalle del acuerdo que debe cerrar Guzmán: la oposición también espera a escuchar al presidente Alberto Fernández en su discurso del 1° de marzo próximo, cuando inaugure las sesiones ordinarias del Congreso.

Se descuenta que el primer mandatario aludirá a las negociaciones con el FMI, aunque la incógnita es el tono que tendrán sus palabras. Con Cristina Kirchner sentada a su lado -la vicepresidenta ha sido reacia, hasta ahora, a bendecir las tratativas de Guzmán con el Fondo-, la incógnita es si Fernández se dejará llevar por sus diatribas contra el gobierno de Macri o elige un discurso moderado para preservar el frágil consenso alcanzado con la oposición para evitar el default.

Esperemos que a Alberto no se le salga la cadena como en Rusia contra los Estados Unidos”, ruegan en el entorno del Presidente.

El Gobierno aún no decidió por cuál de las dos cámaras ingresará el proyecto. En la Cámara de Diputados, su presidente, Sergio Massa, es el encargado de tejer los acuerdos con la oposición. Juntos por el Cambio no definió su estrategia legislativa aún, pero todo indica que sus legisladores votarán a favor o bien se abstendrán para no obstaculizar la sanción.

En el Frente de Todos se estima que entre 80 y 90 diputados -de un total de 117 miembros- voten a favor; el resto se abstendría o bien se ausentaría del recinto para no votar en contra. Los más reacios al acuerdo -los diputados que responden a Juan Grabois y a las organizaciones sociales- todavía no definieron su posición. “Veremos cuando llegue el texto y qué políticas económicas piensa adoptar Guzmán. Pero no actuaremos por impulsos principistas”, anticipan.

Entre los terceros bloques, el interbloque Federal, con ocho miembros, se dividirá entre la abstención y el voto a favor. El interbloque Provincias Unidas, de cuatro integrantes, se inclina por el voto positivo. En cambio, los libertarios y la izquierda votarán en contra.

Clima hostil en el Senado

Si bien en el bloque de senadores del Frente de Todos impera la orden de Cristina Kirchner de guardar silencio hasta que se conozca la “letra chica” del acuerdo, el clima en la bancada es por demás hostil hacia el entendimiento.

Ese es el panorama con el que se encontró el jefe del bloque, José Mayans, quien desde hace dos semanas viene recorriendo el espinel, ya sea de manera personal o en contactos telefónicos, para conocer la opinión de los senadores oficialistas.

Por ahora, el escenario no se presenta demasiado auspicioso. La senda de reducción del déficit fiscal que anunció el ministro Guzmán -quien se comprometió a alcanzar el déficit cero en 2025- anticipa ajuste en el gasto, una exigencia que varios senadores no parecen dispuestos a convalidar.

Además, los detractores del entendimiento alcanzado por Guzmán critican el hecho de que el FMI revise el cumplimiento de las metas cada tres meses, lo que ven como una intromisión foránea en el gobierno. Los reproches continúan con los recortes en subsidios a la energía y su inexorable repercusión en el aumento de las tarifas de algunos servicios públicos.

Los más radicalizados, en tanto, sostienen que el Gobierno nunca debió sentarse a negociar con el FMI porque, al hacerlo, está legitimando la deuda que tomó el gobierno de Macri, a su juicio ilegal porque no contó con la aprobación del Congreso y sirvió para que empresas y amigos del expresidente “fugaran dólares” al exterior.

No obstante, pareciera que los votos que no aportaría el oficialismo serían compensados por los de las bancadas de la oposición. Más allá de alguna crítica por la conducta del oficialismo, los senadores de Juntos por el Cambio acompañarían el acuerdo, al menos en su trazo grueso.

“Nosotros estamos de acuerdo en evitar el default”, afirmó el jefe del bloque Pro, Humberto Schiavoni. No obstante, el senador macrista aclaró que no podía adelantar postura sobre el fondo del acuerdo porque “todavía es una hoja en blanco”.

La misma postura impera en la bancada de la UCR, que preside Luis Naidenoff. Allí la gran mayoría coincide con la idea de que aprobar el acuerdo con el FMI es evitar el default y la caída del país del mapa del concierto mundial.

*FUENTE: LA NACIÓN.


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