INTERNA OFICIALISTA: La Casa Rosada critica a Axel Kicillof por su gestión en la Provincia

Lo fustigan por las partidas que recibió del Gobierno central, y su baja ejecución. Alberto Fernández seguirá buscando su reelección y en su entorno niegan una ruptura.

Alberto Fernández se tomó los días de flamante paternidad en el Sanatorio Otamendi para terminar de repasar las distintas propuestas que le hicieron sus colaboradores más cercanos. Son varios los escenarios que contempla para «refrescar» su gestión, los que van desde el despido liso y llano de los funcionarios de La Cámpora hasta un maquillaje en áreas donde la administración no camina como el jefe de Estado pretende y como Cristina Kirchner fustiga hace rato.

«Los compañeros y compañeras que están en un área que no funciona bien, no serán echados. Irán a otro lugar para hacer su aporte. Pero nadie se quedará afuera del Gobierno y no se desafiará el equilibrio del Frente», resumió uno que escuchó la voz presidencial ni bien el Presidente retornó a la residencia de Olivos, junto a su pareja Fabiola Yañez y el recién nacido Francisco.

Fernández no romperá el Frente y está convencido de que Cristina Kirchner tampoco lo hará. El Presidente cree que el Frente de Todos llegará al año próximo (electoral) con los mismos ruidos que tiene su andar actual pero que no se quebrará.

Y por eso, pretende no entregar a sus ministros de mayor confianza -vituperados por el cristinismo- ni bajarse de su candidatura a la reelección. «Alberto irá a las PASO. Competirá sin problema con quien sea que pongan ellos ahí, sean Wado o Axel», desafían desde Olivos.

Esto significa que se vienen cambios de menor relevancia que los de septiembre del año pasado, tras las PASO, que el albertismo considera que no aportaron más que confusión: «Es mas, empeoró todo»; rezonga uno de los funcionarios involucrados en esa movida posterior a la derrota electoral.

Fernández no quiere ceder a Martín Guzmán ni a otros ministros apuntados por el Instituto Patria, como el titular de Trabajo, Claudio Moroni, del mismo modo que no reclamará la salida de Wado De Pedro, lo que sabe significaría la fractura de la coalición gobernante-.

Sobre la pelea por la Presidencial, Alberto sigue firme con su idea de competir en las PASO presidenciales. «Nadie mide más que él, todos tienen la negativa más alta: ¿por qué se bajaría?», afirma sin rubor uno de los funcionarios que puede decirle a Alberto F. lo que piensa, sin sufrir costos, y que mira encuestas donde la imagen positiva o negativa define escenarios.

De este modo, el actual jefe de Estado no cree que deba correrse de la pelea mayor, salvo que sea la propia CFK la que se suba a esa lucha en el 2023 por un eventual tercer turno.

Además, repiten que AF es el presidente del Partido Justicialista nacional, poltrona que hará valer a la hora de articular lo electoral con los gobernadores, la CGT, las organizaciones sociales y las representaciones partidarias de cada provincia.

Pero en el «albertismo» creen que Axel Kicillof puede ser el elegido por Cristina para esa disputa. Y desdeñan la idea de que Wado De Pedro tenga chances de pelear por ese lugar. «Máximo no le confía a ninguno de los dos», afirma un ministro que jura mantener puentes con la conducción de La Cámpora.

La desconfianza política de Máximo con Kicillof podría desembocar en que el actual mandatario bonaerense salte a la pelea presidencial, dejando así allanada la candidatura a gobernador por parte de Martín Insaurralde, el elegido del hijo de Cristina.

Las malas vibras con Kicillof son compartidas, hoy, en la Casa Rosada. Lo fustigan al gobernador por las partidas que recibió desde la administración nacional y porque ahorró gran parte del dinero recibido, en lugar de ejecutarlo, en tiempos de pandemia y ahora, en la post pandemia, con su secuela de problemas de empleo y salud.

«Mientras más plata tienen, menos gestionan. El año pasado, cuando fue la crisis con la Policía, le dimos 80 mil millones más. ¿Y qué hizo con eso? Nada, Y ahora habla de hambre en el conurbano: ¿por qué no ejecuta en lugar de guardarse plata?», escupen desde la Rosada viendo los números de la Provincia.

Resta saber qué juego jugará Sergio Tomás Massa, quien guarda silencio mientras juega al equilibrio.

Hoy, en la Casa de Gobierno creen que los cambios de Gabinete servirán para sumar el demorado músculo político, que parecía llegar con el arribo de Juan Manzur al Gabinete. «Ahora llegará Agustín Rossi y Alberto seguirá apoyándose en Santiago Cafiero, su verdadera mano derecha», indica uno de los asesores principales del primer mandatario, lugar donde también ganó posiciones el porteño Juan Manuel Olmos.

El escenario de armado electoral queda aún abierto, a expensas de qué lectura haga Cristina Kirchner sobre 2023. Un dirigente clásico peronista que conversa con el Instituto Patria solo le teme a un escenario: «Salvo que quieran hacer ‘La Gran Boric’ y ir a elecciones con lo propio, al estilo Unidad Ciudadana, y pensando que con eso llegan a segunda vuelta».

Pero eso sería la ruptura que hoy todos esquivan llevar sobre sus espaldas. Para evitar eso, ministros nacionales abonan que comiencen los diálogos de las segundas líneas para evitar el quiebre. El «Ah pero Macri» sería el lema que lograría destrabar los puentes que hoy están detonados.

Fuente: Pablo De León para Clarín


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