El proyecto para ampliar la Corte Suprema profundiza las diferencias en el oficialismo

Desde Casa Rosada aseguran que “no es el momento” y que una eventual modificación debe ser producto del “consenso y no de imposición”; el “efecto Rafecas” y los intereses del ala dura

La decisión del kirchnerismo de avanzar en el Senado con un proyecto de ampliación del número de miembros de la Corte Suprema de Justicia profundiza la grieta que atraviesa a la coalición de Gobierno.

Sobre el tema conviven dos miradas casi antagónicas, que solo confluyen en un punto: la Justicia, en general, y el máximo tribunal, en particular, necesitan cambios. Pero el cuándo y el cómo marca una clara división entre el kirchnerismo y el sector que responde al presidente Alberto Fernández. “El momento no es el adecuado, más allá de cómo sea o esté esta Corte. Una modificación tiene que ser producto de consenso, no de imposición. Es a través del diálogo, no de otro modo”, aseguran cerca del mandatario.

Cerca de Fernández consideran también que es “un error político” buscar avanzar con una ampliación de la Corte en momentos en que hay una fuerte contienda por el control del Consejo de la Magistratura, donde el presidente del tribunal, Horacio Rosatti, desembarcó esta semana.

Además, contextualizan esta ofensiva con la situación general del país: “Los problemas reales de la gente son mucho más inmediatos que una reforma de la Corte. El kirchnerismo tiene un relato de cercanía con la gente, pero esto demuestra que están alejadísimos”, desliza un funcionario importante del Ejecutivo. “Que la Corte impacta en la sociedad, seguro, que la Justicia funciona pésimo, también, pero ahora la gente no llega a fin de mes y que la política se ocupe de esto nos lo van a facturar. Y tienen razón”, agrega otro hombre del Presidente.

En ambas terminales del oficialismo sí admiten que la decisión del máximo tribunal respecto del Consejo de la Magistratura ablandó en un punto las tensiones internas. “No los unió el amor sino el espanto”, evaluó un hombre que conoce lo que sucede en los despachos más calientes, en referencia a lo que fue visto como una “avanzada” de la Corte en el Consejo. También admiten que en las horas posteriores hubo “diálogos permanentes” entre figuras de las áreas judiciales del albertismo y el kirchnerismo. “En muy buenos términos y con la idea de encontrar una salida a lo que estaba pasando”, reconocen. Pero insisten en que respecto de la ampliación de la Corte no hay punto de encuentro.

En Casa Rosada no son pocos los que recuerdan que en julio de 2020, en plena pandemia y cuarentena estricta, “mientras la gente se moría y crecían los casos, se anunció el proyecto de reforma judicial y la creación del Comité de Expertos para mejorar la administración de Justicia, a la par que los camaristas Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi eran temas nacional porque los querían volar”, enumeran. “Eso pasó porque nos quemaron la cabeza y después no pudieron hacer nada”, recuerda un funcionario, en referencia al ala dura del Frente de Todos.

Cuántos votos se necesitan

Otra de las críticas es que consideran que en un momento en que no se tienen los votos para un proyecto de esa magnitud se busque llevarlo a cabo. “Expone la debilidad política del Gobierno. No parece inocente”, completan.

Una reforma del número de integrantes de la Corte puede alcanzarse con mayoría simple, algo factible para el kirchnerismo en el Senado si suma a sus aliados provinciales habituales. Pero se torna casi imposible en Diputados, donde está mucho más lejos de la mayoría. La oposición ya advirtió que no apoya la idea. Además, para nombrar a cada nuevo juez se requieren dos tercios de los votos en la Cámara alta, inalcanzables sin un gran acuerdo político.

“Es más de lo mismo: discurso y relato. Es como hicieron con el FMI”, evalúa, cansado, un funcionario. Considera que “oponerse al Poder Judicial y mostrar que van para adelante con todo” es parte del relato que instala el sector kirchnerista. “Ellos quieren quedarse con la épica, como los que no se arrodillan ni ante la Corte, ni ante el FMI y los demás sí, veremos qué les da”, advierte.

Otro dirigente del ala albertista añade: “Está claro que esta Corte no es buena, no le gusta a nadie y que no está bien, porque no tiene cantidad, representación, ni equidad de ningún tipo, empezando por un tema de género, pero si hay algo claro es que este no es el momento para avanzar con algo semejante”.

En la Casa Rosada insisten en que “este es un proyecto de ellos”, en alusión al kirchnerismo, que espera empezar a debatirlo en comisiones del Senado pasado mañana.

El área de Justicia fue una de las carteras donde el poder se loteó inicialmente, con la presencia como ministra de Marcela Losardo, de extrema confianza de Fernández. Pero tras su remoción no se cumplió con el reparto, apuntan desde Balcarce 50. “Alberto cometió errores, pero no en esa área. Estuvimos dos años hablando de la Justicia, Bruglia, Bertuzzi, la reforma y el comité de expertos, mientras había muertos y nos mataban porque no llegaba la Pfizer”, resumen con enojo. “Y después voltearon (el pliego del candidato a Procurador, Daniel) Rafecas, no trataron la reforma. La presentamos y al otro día dijeron ‘no es nuestra reforma’, pidieron la cabeza de Losardo, se las entregamos, pusieron a Martín Soria, que iba a resolver todo, y estamos igual que hace dos años”, enumeran.

Desde el kirchnerismo duro no tienen duda de que hay que arremeter hacia la Corte, contra la que ya vienen marchando, embistiendo y advirtiendo con posibles juicios políticos.

“Nosotros queríamos una reforma judicial, la que fuera. Le dimos media sanción y se frenó en Diputados. Lo mismo con la reforma de la Procuración, pero no están los dos tercios necesarios para su aprobación. Todo lo que pudimos hacer en Senado lo hicimos –aseguran–. Nosotros garantizamos el funcionamiento del Senado, nos encantaría tener mejores números, pero no los tenemos”.

En esa línea saben que tampoco tiene chances de prosperar el proyecto de ampliación de integrantes del máximo tribunal, pero aseguran que lo intentarán igual.

Tanto de uno como de otro lado de la grieta oficialista, admiten que hoy es impensado hasta proponer un nombre para la vacante que falta en la Corte Suprema desde la renuncia de Elena Highton de Nolasco.

“Nadie piensa en eso, sino en más de uno por la ampliación”, dicen desde el kirchnerismo duro. “No se puede someter a nadie al ‘efecto Rafecas’, sin los dos tercios nadie va a dejar que tiren su nombre porque es someterse a un escarnio público y nadie quiere que le pase eso”, completan. En el Ejecutivo amplían: “Hoy no hay margen para eso y lo saben”.

Fuente: Cecilia Devanna para La Nación


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