El kirchnerismo lanza peligrosas advertencias contra jueces, en un juego que expone las fisuras del oficialismo

La nueva ofensiva es motorizada por La Cámpora. Y está centrada en el tribunal que ventila la causa Vialidad. Es el tema al que Cristina Kirchner le presta mayor atención. Entre tanto, Massa juega sus fichas en Economía. Y el Presidente intenta revitalizar su agenda

En apenas quince días, el kirchnerismo duro -con La Cámpora en primera línea- hizo un cambio significativo en su continua ofensiva judicial. Ya no se trata de consignas de apoyo a Cristina Fernández de Kirchner sino de una advertencia abierta a los jueces, un mensaje inquietante desde un espacio de poder político. Se entiende que la escalada responde a la preocupación, creciente, por la marcha de la causa Vialidad. La ex presidente concentra su atención en ese caso: es una imagen del estado de fisuras que expone el oficialismo. Alberto Fernández se mueve en un segundo plano, que Olivos busca vestir como estrategia. Y Sergio Massa ocupa el foco principal frente a la crisis.

Todo gira de ese modo. El Gobierno presentó finalmente ayer el nuevo esquema de subsidios para las tarifas de energía eléctrica, gas y agua. El anuncio había sido postergado la semana pasada, dominada por los números de la inflación. Hubo especulaciones en torno a las presencias oficiales y, como se vio, no contó con el ministro de Economía. Quedó restringido al nivel de la secretaría de Energía, en el estreno de Flavia Royón, acompañado por Malena Galmarini y otros funcionarios.

La puesta en escena y el discurso buscaron amortiguar el sentido del ajuste, es decir, su impacto sobre la gestión ministerial y del oficialismo en general. Malena Galmarini dejó una frase quizá fundamental en medio de tantas cifras y franjas de usuarios: dijo que no se trata de un aumento de tarifas sino de una “redistribución” de subsidios. Una verdad a medias, en varios aspectos. Esa redistribución -razonable, aunque antes descalificada- incluye también una poda para achicar el déficit. No sólo eso, también un desafío en el corto plazo.

La dureza de lo que viene para amplias franjas de la sociedad es un tema. La medida, escalonada hacia fin de año, representaría si funciona bien una reducción del impacto fiscal de los subsidios, pero no significaría una recomposición tarifaria frente a los registros de inflación y su proyección anualizada. ¿Habrá más aumentos? Es un interrogante político en la perspectiva del 2023.

Por lo pronto, la realidad indica que el juego de exposición de cada uno de los integrantes principales del oficialismo sufrió una alteración decisiva luego de la renuncia de Martín Guzmán y, más aún, después del precipitado final de Silvina Batakis en Economía. La llegada de Massa, con tres ministerios unificados pero algo menos del espacio reclamado, derivó en un ejercicio -y cálculo- diferenciado de cada protagonista, que son cuatro considerando a los gobernadores del PJ como Liga, cada vez más activa.

Presentación del nuevo esquema de subsidios y tarifas. Pieza clave para la gestión de Sergio Massa en EconomíaPresentación del nuevo esquema de subsidios y tarifas. Pieza clave para la gestión de Sergio Massa en Economía

Massa debe sostener ahora la intensidad de la gestión, con riesgos a la vista de cualquiera por la profundidad de la crisis. Y además, también visible, frente al doble sentido que expresan el crédito otorgado por CFK y el lugar relegado de Alberto Fernández. Ocupa el centro, vital para sus planes políticos -dañados como los del resto- pero sin garantías a futuro. Eso dependerá de los resultados, en cualquier caso: para bien o para mal. Lo sabe el ministro.

Alberto Fernández parece creer en un camino que le permita salir del lugar relegado, no por razones atendibles en términos institucionales sino por pretensiones en el tablero doméstico. Al menos, es lo que transmite su comunicación, con apreciaciones insólitas para el marco que lo rodea. Se habla de sumar encuentros de “cercanía” con la gente, que en realidad son actos oficiales armados. Ayer estuvo en La Plata y este miércoles viajará a La Rioja. A pesar de malestares contenidos, no disputaría lugar en anuncios junto a Massa. Se muestra con funcionarios más cercanos. Suena a disparate, pero algunos comparan esa actitud con el silencio de CFK.

La ex presidente se reserva el poder de veto. Es poder interno, aunque en un marco de desgaste propio y por la gestión que la incluye, más allá de su imaginario. La pendiente de la crisis económica la perturba -como deja trascender- en el plano político y a la vez personal, porque el deterioro del Gobierno es interpretado como un elemento que deteriora la capacidad de presión sobre la Justicia. El silencioso aval a Massa corre, como en otros casos, en paralelo con el intento de quedar a distancia del ajuste.

En cambio, el frente judicial altera los ánimos. En estos días, se trata del caso por el manejo de la obra púbica. Eso explica la ofensiva directa sobre el tribunal donde es expuesto el sistema que tuvo a Lázaro Báez como pieza central, aunque no como último destinatario. La reacción, con La Cámpora a la cabeza, muestra un cambio que supera la categoría de matiz.

Ya no se trata sólo del respaldo a la ex presidente bajo la consigna “Todos con Cristina”. Pintadas, afiches, carteles pasacalle y tuits suben un escalón: “Jueces macristas, no jodan con Cristina”. Es una superación también de la andanada contra la Corte Suprema. De momento, el proyecto de reforma enfrenta complicaciones en el Senado.

La nueva consigna reitera la intención de agrietar políticamente, de imponer “enemigo”. Y agrega un tono amenazante y concentrado en un tribunal, en medio de presentaciones para frenar el caso que fueron rechazadas. Es un mensaje desde un espacio oficialista de peso. Y por ese camino, un problema para Massa. Alberto Fernández hace rato respalda los movimientos del kirchnerismo en ese terreno.

Se verá si CFK logra convertir el tema abiertamente en una cuestión de gobierno. Desde ya, es un síntoma que no pasa inadvertido fuera del país. Y se suma a las contradicciones y disputas en política exterior, como acaba de quedar expuesto otra vez en relación con el régimen de Venezuela. Todo, en la antesala del viaje que programa -y teje- Massa con especial esmero para lograr respaldos en Washington.

Las diferencias entre los tres principales socios del oficialismo tienen otro reflejo, interno. Los jefes provinciales del peronismo, y algunos aliados permanentes, vienen operando en conjunto más allá de sus planes o alineamientos a nivel nacional. La Liga de Gobernadores volverá a reunirse el viernes, en La Plata. La marcha de la economía determinará sus movimientos, en cada distrito. Es otro dato ilustrativo de esta etapa de fisuras y apuestas individuales.

Fuente: Eduardo Aulicino para Infobae


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