Mauricio Macri ante una opción: ¿Acuerdo con Milei o proyecto independiente?. Opinión – Alejandro Sala

Mauricio Macri

La ruidosa reaparición de Mauricio Macri en el primer plano político, la semana pasada, expresa la aspiración de PRO de recuperar el protagonismo perdido después del fiasco electoral del 2023 y el inesperado encumbramiento de Javier Milei y su partido La Libertad Avanza (LLA). No obstante la voluntad expresada por Macri y acompañada con muchos aplausos por sus seguidores, la tarea no se percibe fácil, lo cual no significa que sea imposible.

La principal dificultad con la que PRO se enfrenta es la pérdida de credibilidad frente al electorado, de la cual se deriva el desplazamiento de amplios segmentos de votantes hacia LLA. A su vez, la oportunidad para el PRO deviene del hecho de que la gestión de LLA está lejos de despertar adhesiones irrevocables y generalizadas. Por ende, la posibilidad de que PRO recupere ese protagonismo, que Macri manifestó tener la voluntad de recobrar, pende en la balanza, es contingente, puede concretarse o quedar trunca.

El punto de partida para el abordaje de este problema es que PRO coincide parcialmente con la orientación que Milei le da a su gestión. PRO apoya el sentido ideológico pro capitalismo de mercado que -al menos, declamativamente; en los hechos podrían encontrarse desviaciones- Milei procura imprimirle a la economía. Dado que este es por amplio margen el problema central de nuestro país, esas coincidencias son una muy amplia base para que PRO acompañe la gestión del gobierno. Adicionalmente, la política de seguridad representada por la gestión de la ministra Patricia Bullrich concuerda -al menos, en el trazo grueso- con la visión de PRO respecto de esa área.

Mauricio Macri

Pero, en muchos sentidos, el gobierno de LLA tiene componentes populistas, autoritarios, avasallantes y con elevados grados de soberbia. Para una fuerza de matriz republicana, como lo es PRO, la presencia de estos factores constituye un trago muy amargo. Macri, diplomáticamente, señaló tanto sus coincidencias como sus diferencias con la gestión de LLA en su discurso de la semana pasada.

Este es el escenario ante el que PRO está situado frente a las elecciones del año próximo. Tiene que evaluar si las coincidencias pesan más que las diferencias, o viceversa. En la intimidad del sentimiento de quienes se sienten identificados con PRO, las diferencias tienen más peso que las coincidencias. Pero, como la credibilidad de PRO frente al electorado está en crisis, aparece el obstáculo de que no es fácil definir una propuesta electoral que ofrezca la perspectiva de un resultado positivo.

Ante esta encrucijada, gana terreno la tentación de adoptar una política de conciliación con LLA, a quien el apoyo de PRO le resultaría una gran ayuda en las elecciones de 2025. Pero el problema del PRO es que, si adopta esa política acuerdista con LLA, quedará completamente desdibujado como un partido independiente y con aspiraciones propias. La sociedad lo verá como un mero acompañante subordinado a LLA, que será el verdadero líder de esa coalición. Cuando lleguen las elecciones presidenciales de 2027, LLA ignorará por completo a un PRO que, para entonces, habrá dejado de ser una opción viable para ningún segmento del electorado, precisamente porque se sometió a las condiciones que LLA le impuso. El desprestigio se habrá tornado irreparable y solo unos pocos de sus dirigentes encontrarán lugar en el partido de Milei, que expresa una cultura política completamente diferente a la del partido fundado por Macri. PRO se convertiría, de ese modo, en una reedición de la experiencia sufrida en los años ’90 por la Ucede.

Lanzamiento #NuevoPro

Dada esta circunstancia, PRO, si aspira a seguir existiendo como una fuerza con protagonismo real, como lo expresó Macri recientemente, no tiene otra alternativa que competir en las elecciones de 2025 como una fuerza independiente, marcar ante el electorado un perfil diferenciado pero no antagónico del representado por LLA, en particular en el terreno económico, y expresar los enfoques críticos en cuestiones institucionales, operativas, políticas y éticas respecto de la gestión del gobierno. Además, tiene que renovar sus cuadros dirigenciales porque algunos -no todos- de sus referentes históricos están muy desgastados ante el electorado. Con una estrategia basada en esos fundamentos, PRO tiene buenas posibilidades de hacer en 2025 una elección muy digna -no de obtener una victoria rotunda, pero sí de demostrar que es una fuerza competitiva- lo cual lo dejará en una posición muy sólida para sentarse con peso propio en la mesa donde se diriman las candidaturas de las elecciones presidenciales de 2027. No es utópico que PRO vuelva a convertirse en una fuerza potencialmente ganadora. Pero debe tener el coraje de rectificar sus errores del período 2021/23 y afrontar con determinación el desafío que la elección de 2025 le presenta.

Fuente: Alejandro Sala para ricardobenedetti.com

Apoyá a los que trabajamos por el derecho a la verdad. Hacé clic acá y suscribite a ricardobenedetti.com

Deja un comentario