La Guardia Pretoriana Libertaria: Barras, punteros K y negocios oscuros en el armado de Sebastián Pareja en provincia de Buenos Aires

Agrupación «La San Martín»

Mientras Javier Milei recorre el mundo y Karina Milei se ocupa del armado político nacional, en la provincia de Buenos Aires se despliega un esquema de poder que no sólo contradice el discurso antipolítica de La Libertad Avanza, sino que lo ensucia hasta el barro del conurbano profundo. En el centro de este entramado está Sebastián Pareja, operador clave del oficialismo libertario bonaerense y socio directo de la hermana del Presidente. Detrás del armado partidario aparece una fuerza de choque: la agrupación “La San Martín”, conducida por Fabricio Martínez, exbarra brava de Deportivo Laferrere, con un pasado cargado de violencia, tiroteos y negocios turbios.

Sebastián Pareja y Fabricio Martinez

“La San Martín” no es una agrupación común. Según diversas fuentes consultadas dentro de La Libertad Avanza, actúa como una especie de fuerza de choque, una “guardia pretoriana” con estética de cultura del aguante y lógica territorial propia de los sectores más oscuros del peronismo bonaerense. Fabricio Martínez no actúa solo: su socio político es Luciano Olivera, un operador que viene de la estructura de Jesús Cariglino y que supo militar con Emilio Monzó durante el macrismo. Fue también chofer de Sebastián Pareja, pero hoy maneja mucho más que un auto: tiene vínculos con barras de Deportivo Morón, y es uno de los encargados de “ubicar” a militantes violentos en distintos distritos de la provincia.

La estructura de “La San Martín” ya tiene peso en la tercera sección electoral. En Avellaneda, por ejemplo, el coordinador libertario es Cristian Frattini, ex presidente de Deportivo Dock Sud, quien mantiene relaciones con Jorge Ferraresi y estaría vinculado a negocios de obra pública mediante la empresa G-Movimiento. En otros distritos aparece la figura de Cristian Morales, un publicista de origen farandulero que mantiene contacto con la hinchada de Vélez Sársfield. Lejos de representar la renovación política, esta constelación de personajes revive las prácticas más vetustas del clientelismo bonaerense.

Cristian Morales, Cristian Frattini, Ariel Diwan

Además, en el contexto del armado político de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires, la agrupación “La San Martín”, liderada por Sebastián Pareja, ha incorporado a su estructura a diversos punteros políticos con antecedentes en el kirchnerismo. Esta estrategia busca fortalecer la presencia territorial del espacio libertario en distritos históricamente dominados por el peronismo. Durante la inauguración de su local en Avellaneda, el coordinador local de LLA, Cristian Frattini, enfatizó la importancia de sumar nuevas figuras al espacio, señalando: “No tengan miedo de que se sume gente nueva. Tenemos que abrirles la puerta a todos, darle la bienvenida a los vecinos que quieran ser parte” (avellanedahoy.com.ar). Este enfoque ha generado críticas dentro del propio movimiento libertario, donde algunos miembros cuestionan la coherencia ideológica de integrar a actores políticos provenientes de sectores que anteriormente representaban lo que LLA denomina “la casta”.

Las denuncias internas crecen. El concejal libertario de Avellaneda, Pepo Díaz, fue filmado en una cámara oculta vendiendo candidaturas y recaudando dinero presuntamente para Fabricio Martínez. Cuando el escándalo estalló, Sebastián Pareja optó por el silencio. No desmintió, no explicó, no actuó: mandó a callar. Otro caso grave es el de Martín Irrazábal, exfuncionario de ANSES, quien denunció que fue víctima de un intento de homicidio a manos de dos motochorros enviados —según él— por el propio Martínez, tras negarse a entregar fondos y espacios de poder.

La situación alarma incluso a sectores moderados dentro del armado libertario. Muchos dirigentes que confiaron en el discurso de cambio hoy ven cómo en la provincia se reproduce una lógica de aprietes, promesas de cargos, cooptación de barras y ex punteros kirchneristas reciclados para garantizar territorio. Todo, con la venia de Sebastián Pareja y la mirada cómplice de Karina Milei, que parece más preocupada por los sellos que por la ética.

En vez de abrir una nueva etapa en la política argentina, La Libertad Avanza en Buenos Aires está mutando en un rejunte de lo peor del pasado. Mientras Milei habla de libertad en los foros internacionales, en el conurbano gobierna el miedo, el apriete y la traición.

Ricardo Raúl Benedetti

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