Un frente republicano con coraje y dignidad: el antídoto contra el huracán Milei – por Ricardo Raúl Benedetti

María Eugenia Vidal  – Ricardo Lopez Murphy

En la política argentina, donde los oportunistas se disfrazan de estadistas y las promesas se quiebran como vidrio, Javier Milei ha irrumpido con la fuerza de un vendaval. Su Libertad Avanza, con Karina Milei manejando los hilos, no dialoga: impone, descarta, exige. Jorge Macri, jefe de gobierno porteño, lo intentó con cautela, sugiriendo un pacto electoral para las legislativas de octubre de 2025. La respuesta desde la Casa Rosada fue un portazo: “No hay chance de acuerdo con Pro en la ciudad”, sentenció un alfil de Karina, mientras todos recordamos el gesto de desdén de Milei, negándole el saludo al primo del expresidente en el Tedeum del 25 de mayo. El mensaje es claro: en el universo de Milei, no hay socios, solo subordinados.

Frente a este panorama, queda una carta por jugar: un frente republicano, sólido, decente y democrático, que reúna a los sobrevivientes de Juntos por el Cambio y a todos los que compartan sus valores. No es nostalgia por la coalición caída, sino una cuestión de dignidad y coraje para enfrentar un proyecto que, bajo la bandera de la libertad, flirtea con el autoritarismo y la improvisación. En el centro del escenario, una voz curtida resuena: Ricardo López Murphy, quien anoche, 22 de julio de 2025, en diálogo con Luis Novaresio en A24, lanzó un desafío claro: “Con un frente republicano, estoy dispuesto a ser candidato a senador”. Sus palabras no son solo una candidatura; son un llamado a reconstruir una coalición que recupere la Ciudad de Buenos Aires y frene a Milei en el Congreso. En esa misma entrevista, López Murphy destacó el enorme esfuerzo de María Eugenia Talerico en la provincia de Buenos Aires, donde, con su frente Potencia, ha tejido una alternativa republicana y decente para las elecciones provinciales de septiembre y las nacionales de octubre. “Ese es el camino”, afirmó el Bulldog, señalando el trabajo de Talerico como el germen de lo que hay que hacer: un armado político que, desde la base, con dirigentes nuevos y compromiso ético, desafía la polarización y los reciclajes políticos.

El diagnóstico: una nación fracturada y un Pro en crisis

Milei no es solo un presidente; es un fenómeno que canalizó el hartazgo social desde los márgenes hasta la Casa Rosada. En las legislativas porteñas del 18 de mayo de 2025, su candidato, Manuel Adorni, aplastó a Pro, relegándolo a un tercer puesto humillante. La Ciudad, bastión histórico del macrismo, se tiñó de violeta, y Jorge Macri, con su apuesta por desdoblar elecciones y un asesor kirchnerista en la campaña, pagó el costo de sus errores.

El Pro está partido. Algunos se visten de violeta y se pliegan a Milei con entusiasmo servil. Otros buscan negociar con dignidad, pero ven sus propuestas ignoradas. La Libertad Avanza no quiere aliados; quiere sumisión. En la provincia de Buenos Aires, el acuerdo entre Pro y LLA para las elecciones del 7 de septiembre dejó al macrismo como socio menor, con los libertarios imponiendo su dominio. Mientras tanto, el peronismo, fragmentado entre sus facciones, se pierde en internas y maniobras, como los cortes de luz en la Junta Electoral bonaerense, incapaz de articular una oposición sólida.

La traición que duele: el salto de Bullrich y el frente republicano

La posible candidatura de la actual ministra de Seguridad a senadora por la Ciudad de Buenos Aires bajo la bandera de La Libertad Avanza, confirmada por rumores tras un desayuno con Milei el 13 de julio de 2025, ha caído como un mazazo entre los republicanos que en 2023 la votaron como candidata presidencial de Juntos por el Cambio. Su afiliación a LLA el 6 de mayo de 2025, celebrada por Karina Milei y Manuel Adorni, marcó un quiebre definitivo con el Pro, que ella presidió hasta marzo de 2024.

Patricia Bullrich se afilia a LLA

Para muchos votantes, su salto al mileísmo es una traición (una traición más en su CV, tras su paso por Montoneros, el peronismo, el menemismo de los 90 y alianzas con el radicalismo y otras efímeras con distintos partidos en los 2000). La diputada nacional María Eugenia Vidal que hoy preside la fundación Pensar del PRO, lo expresó con ironía en LN+ el 7 de mayo de 2025: “No cambiaría de equipo de fútbol. Mi papá me hizo de Boca, perdimos y ganamos, pero nunca se me ocurriría cambiar de equipo”. Su mensaje, compartido en redes, fue un dardo directo a quienes, tras la derrota de 2023, se pasaron al oficialismo.

En este contexto, Ricardo López Murphy emerge como una figura clave para enfrentar esta deserción. En los años 90, cuando la actual ministra militaba en el peronismo, López Murphy fue su mentor en los principios del liberalismo y la defensa republicana, una relación que se consolidó en 2003 con una alianza electoral entre sus partidos, Unión por la Libertad y Recrear, para competir en la Ciudad. Hoy, el “Bulldog” representa la resistencia republicana frente al proyecto libertario que su exdiscípula ha abrazado. El 16 de julio de 2025, López Murphy declaró que busca “enfrentar a Bullrich y reflotar Juntos por el Cambio en CABA”, un movimiento que podría convertir las elecciones en una batalla entre la coherencia republicana y la volubilidad política.

Por el lado del Pro, Vidal se perfila como otra contendiente formidable. Desde la visión crítica y objetiva que plantean los informes de la Fundación PENSAR, que preside, su liderazgo y sus observaciones a las defecciones la posicionan como el “ring perfecto” para confrontar a LLA en octubre, ya sea sola o junto a López Murphy. Su experiencia como gobernadora y legisladora nacional, y su capacidad para conectar con el votante porteño la convierten en una candidata ideal para recuperar el tercio desencantado que aún cree en las instituciones.

La propuesta: un frente republicano sin vetos ni rencores

La respuesta es un frente republicano que trascienda los personalismos. Juntos por el Cambio, con sus defectos, supo unir a la UCR, el Pro, la Coalición Cívica, sectores peronistas republicanos y otros dirigentes que abrazan la república, como Graciela Ocaña, bajo una bandera común: instituciones fuertes, economía de mercado, alternancia democrática. Ese espíritu debe renacer, pero sin los lastres del pasado. No hay lugar para vetos ni rencillas. Los líderes del Pro, la UCR, la Coalición Cívica, junto con figuras del peronismo no kirchnerista y los intendentes que resistieron la absorción libertaria, deben sentarse a la mesa.

El ejemplo de María Eugenia Talerico en la provincia de Buenos Aires, con su frente Potencia, es el modelo a seguir. Desde abril de 2025, Talerico, respaldada por López Murphy y el senador Francisco Paoltroni, ha construido un espacio que, con el MID, UNIR y el Partido Demócrata, presentó listas en casi todas las secciones electorales bonaerenses para el 7 de septiembre. Con candidatos como Félix Lonigro y Andrea Passerini entre tantos otros, Potencia apuesta por la transparencia, el desarrollo productivo y la lucha contra la corrupción, diferenciándose de los “reciclajes” de LLA y el Pro. “No tenemos precio ni en septiembre ni en octubre”, afirmó Talerico en La Plata, marcando un rumbo ético que López Murphy alabó como el germen de un frente republicano nacional.

Acto La Plata. Lanzamiento María Eugenia Talerico

Este frente no puede ser un rejunte electoral para salvar bancas. Debe ser un proyecto con un propósito superior: defender la democracia frente a un presidente que promete libertad pero amenaza con vetar cualquier ley que no le guste. Un frente que dialogue, construya consensos y ofrezca una alternativa de gestión y estabilidad.

La estrategia: los tres tercios y la batalla por la ciudad

En la Ciudad de Buenos Aires, el escenario es favorable para un frente republicano competitivo. Los datos electorales muestran que el voto porteño se divide en tres tercios: uno libertario, uno peronista y uno que oscila entre el republicanismo de Juntos por el Cambio y el desencanto. En 2021, Juntos por el Cambio obtuvo el 47% de los votos en la ciudad, contra el 17% de La Libertad Avanza. La derrota de Pro en mayo de 2025, con apenas la mitad de los votos de LLA, fue un llamado de atención.

La clave está en capturar ese tercio volátil. Un frente republicano unificado, con candidatos que combinen experiencia y renovación, puede lograrlo. Un peronista no kirchnerista con peso en el conurbano podría revitalizar la oferta. La campaña debe centrarse en gestión, seguridad, salud y educación, temas que resuenan en el electorado porteño, mientras expone las contradicciones de Milei: un líder que habla de libertad pero gobierna con vetos. La posible candidatura de la ministra de Seguridad por LLA añade un componente emocional: enfrentarla en las urnas, con López Murphy o María Eugenia Vidal, sería no solo una batalla electoral, sino un ajuste de cuentas republicano.

En la provincia de Buenos Aires, el desafío es mayor, pero no imposible. Las encuestas pagadas por el gobierno, muestran que una alianza Pro-LLA aventajaría al peronismo por 15 puntos. Pero estas cifras, infladas por el enorme flujo de caja que el gobierno destina a medios y periodistas para sembrar narrativas como verdades absolutas, deben ser tomadas con escepticismo. Duden, republicanos: los números oficiales suelen ser más propaganda que realidad. Talerico, en su entrevista con Realpolitik, denunció este “reciclaje” de LLA, señalando que sus listas incluyen “punteros con problemas con la Justicia”. Un frente republicano con la UCR, la Coalición Cívica, sectores peronistas no kirchneristas y espacios como Potencia podría disputar ese voto en el 2027, cuando se renueven las condiciones para un nuevo armado electoral. La estrategia es evitar la fragmentación: alinear los comicios y presentar listas únicas en todos los distritos, con candidatos que representen la diversidad de la coalición pero con un mensaje claro: progreso con estabilidad, libertad con instituciones.

El desafío: superar los egos y mirar al futuro

El mayor obstáculo no es Milei; son los egos. Los líderes del Pro, que desde el exterior advirtieron sobre los riesgos de un Milei “solo políticamente”, deben liderar sin excluir. Los acusados de dividir al partido tienen la experiencia para articular consensos. La UCR debe resistir la tentación de negociar en solitario con LLA. López Murphy, en su diálogo con Novaresio, fue contundente: “No podemos permitir que las diferencias personales nos condenen. Un frente republicano es la única forma de equilibrar el poder y salvar las instituciones”.

La política argentina es un campo minado, pero también un lienzo en blanco. Un frente republicano no es solo una coalición electoral; es una apuesta por la decencia, por un país donde las instituciones no sean rehenes de un líder carismático ni de una turba enardecida. Milei tiene el viento a favor, pero los vendavales no duran eternamente. Es hora de que los republicanos, con la astucia de los que han visto todo y el coraje de los que no se rinden, levanten la cabeza, dejen atrás los rencores y construyan un dique contra la marea violeta. No por ellos, sino por Argentina. Porque, como susurra la calle, no muere el que cae, sino el que se olvida de pelear.

Ricardo Raúl Benedetti

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