El abrazo de oso de los Milei: ¿El fin del PRO en CABA? – Por Ricardo Raúl Benedetti

Milei – Macri

En política, hay abrazos que salvan… y abrazos que asfixian. El que sellaron los Macri con los Milei en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires entra, sin duda, en la segunda categoría. En un movimiento que roza el harakiri institucional, el PRO, ese partido que alguna vez supo gobernar CABA con autoridad y autonomía, aceptó diluirse en las listas de La Libertad Avanza (LLA) para las legislativas nacionales del 26 de octubre de 2025.

No solo entregaron los puestos de privilegio: entregaron el alma.

Quinto y sexto lugar en la lista de diputados nacionales, sello libertario, color violeta y ni una mísera sigla amarilla que recuerde quién fue el anfitrión de esta ciudad durante casi dos décadas.

Lo que queda no es una alianza. Es un certificado de defunción con fecha, firma y huella digital.
Y si el cadáver aún respira, es apenas porque no le avisaron que está muerto.

Mayo negro: cuando el PRO perdió hasta la memoria

Todo empezó con la paliza electoral del 18 de mayo. Una masacre democrática.
Manuel Adorni, vocero presidencial devenido candidato libertario, duplicó en votos a Silvia Lospennato y hundió al PRO en un insólito tercer lugar. Por primera vez en 22 años, el partido amarillo no ganó en ninguna comuna. Ninguna. El bastión inexpugnable de los Macri fue tomado sin disparar una sola bala. Y la respuesta no fue autocrítica, ni renovación, ni siquiera resistencia: fue rendición. Y al pie del león.

Consultoras como CB y Management & Fit dejaron claro lo que las urnas ya habían gritado: la gestión de Jorge Macri fue percibida como desconectada, intrascendente, con promesas de cemento que nunca llegaron.

El último clavo en el ataúd fue la encuesta de Trends (julio 2025): apenas 7% de intención de voto para el PRO en CABA. Mientras tanto, LLA rompía los medidores con más del 40%.
Con ese escenario, Jorge Macri eligió sobrevivir, aunque sea con respirador ajeno.

Según revelaron distintas fuentes periodísticas, el acuerdo incluyó la promesa de financiamiento para obras estratégicas: ampliación del Subte, mejoras en salud, pasos bajo nivel y -ojo- la transferencia de la IGJ a la órbita porteña. El combo perfecto: fondos, poder administrativo y una soga para evitar el naufragio. El precio: bajarse los pantalones. Y la bandera.

El pragmatismo ciego de Mauricio y Jorge

La negociación, comandada por Ezequiel Sabor (PRO) y Pilar Ramírez (LLA), fue supervisada por dos apellidos que ya parecen de la misma familia: Macri y Milei. Mauricio, que alguna vez fue jefe político, ahora juega al yerno obediente. Optó por sumarse a LLA para arañar un par de bancas en Diputados. Las que se le vencen: Ajmechet, Vidal e Iglesias. Pero al hacerlo, consintió que la boleta sea completamente violeta.

El PRO, en su propia cuna, reducido a furgón de cola.

El mismo Mauricio Macri no se anduvo con vueltas para definir la situación: esto es una “posición dominante” de los libertarios. Y es apenas el comienzo. Patricia Bullrich, reciclada como candidata a senadora, encabeza la lista sin rubor. Pilar Ramírez, figura nacida en las orillas del kirchnerismo, se lleva el primer lugar en Diputados.

El mensaje es brutal: el PRO ya no lidera. Colabora. Y calladito la boca.

Karina Milei, la verdadera arquitecta del plan, impuso las reglas del juego como quien redacta un ultimátum. Instaló en medios que vetó a Vidal (aunque la realidad fue otra), ninguneó a Marra, ejecutó purgas internas y apuntó al objetivo central: conquistar la Ciudad en 2027.

Analistas anticipan el plan: Karina quiere su delfín en la Jefatura de Gobierno. El abrazo de oso está completo. Solo falta que el oso se levante y camine sobre los restos del PRO.

Disidencias, traiciones y últimos de pie

Pero no todos en el PRO comieron vidrio.
María Eugenia Vidal se bajó sola del barco antes de que lo prendieran fuego. No fue vetada: eligió correrse.vDesde la Fundación Pensar, planea resistir con ideas y documentos. Una postura digna, aunque solitaria.

A veces, la coherencia no grita. Pero resiste.

Más combativo es el caso de Ricardo López Murphy, quien decidió ponerse de pie mientras los otros se arrastran. Lanzó su candidatura por CABA y suma cada día más respaldo entre votantes amarillos que no están dispuestos a entregar sus convicciones a cambio de dos bancas y una selfie.

Porque algunos votan ideas, no cargos. Porque hay derrotas que liberan.

Su diálogo con figuras de “Provincias Unidas”, el bloque que integran Frigerio, Pullaro y Nacho Torres, abre una posibilidad real de reconstrucción seria del espacio republicano. No a través de slogans, sino con gestión, valores y una alternativa a los extremos.

Porque esto, seamos claros, no es solo una entrega táctica. Es una derrota moral.

El error de cálculo de los Macri: subestimaron al monstruo

Mauricio y Jorge cometieron un pecado capital en política: subestimaron la ambición del otro.
Creyeron que podían sentarse con LLA sin terminar devorados. Pero los datos eran contundentes: Management & Fit (enero 2025) marcaba que el PRO apenas retenía un 7% del electorado, mientras Milei atraía al 49,2%.
Hoy, esos números bajaron para ambos. Pero el daño ya estaba hecho.

Bullrich como senadora provoca tirria al votante republicano.

Pilar Ramírez levanta sospechas incluso entre libertarios.

Y Jorge Macri, atrapado en su microclima, sigue convencido de que un par de túneles y una estación de subte lo van a salvar del juicio de la historia.

Algunos todavía creen que los chanchos vuelan. O que Milei gobierna solo. A esa gente, la vida todavía no le pegó suficiente.

Una resistencia con nombre, apellido y convicciones

Pero no todo está perdido.
A veces, para que algo renazca, primero tiene que estallar.

Ricardo López Murphy puede ser esa chispa.
En CABA, su candidatura no es una opción: es un grito de dignidad.

En la Provincia, María Eugenia Talerico está sembrando algo más que votos: está sembrando conciencia. Su espacio, Potencia Buenos Aires, incluye al MID, UNIR y el Partido Demócrata. Con referentes como Andrea Passerini, Félix Lonigro y el respaldo de Paoltroni, ofrecen un proyecto sin ataduras, sin padrinos, sin miedo.

Talerico no se arrodilla.
No negocia principios.
Y tiene coraje de sobra.

Sí, falta estructura. Sí, van a venir las operetas.
Pero hay cosas que no se compran: se construyen con memoria, convicción y coraje.

Porque si los republicanos quieren ser futuro, tienen que dejar de ser lamento. Hay que dejar de pedir permiso. Y empezar a marcar el camino, otra vez.

En esto estoy comprometido. Y en esto te invito a jugártela conmigo.

Ricardo Raúl Benedetti

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