La Capitulación del PRO: Una Entrega que Quiebra la Fe Republicana – por Ricardo Raúl Benedetti

Comunicado de LLA

En la penumbra de la política porteña, donde los principios deberían brillar como faros en la tormenta, el PRO ha elegido apagar su luz.

El acuerdo anunciado el 7 de agosto de 2025 con La Libertad Avanza (LLA) en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires no es una alianza: es una capitulación. Un quiebre brutal del pacto implícito que el partido tejió con sus votantes a lo largo de los años. Ese pacto, forjado en la promesa de un republicanismo firme, de una defensa inquebrantable de la libertad y las instituciones, ha sido traicionado.

El PRO, que alguna vez se alzó como baluarte contra el populismo, se postra ahora ante Javier y Karina Milei, diluyendo su identidad en el violeta estridente de LLA. Es una decepción que pesa como plomo en el pecho. Un abandono que resquebraja la fe de quienes creyeron en un proyecto que ya no reconoce su rostro.

Los detalles dibujan un trueque desigual. Una negociación donde el PRO se doblegó.

LLA se reserva los primeros lugares al Senado, con Patricia Bullrich como posible estandarte, mientras el PRO acepta, con resignación, los puestos quinto y sexto en la lista de diputados, lugares apenas “entrables”, migajas de una boleta que llevará únicamente el color y el nombre de LLA.

Las negociaciones, lideradas por Pilar Ramírez por parte de LLA y Ezequiel Sabor por el PRO, fueron un campo de batalla donde Mauricio Macri, debilitado tras la derrota de mayo de 2025, cedió ante las exigencias de Karina Milei.

La boleta violeta borra el amarillo, como si la historia del PRO, sus luchas, sus votantes, fueran un eco que se desvanece en el viento.

¿Dónde quedó la dignidad de un partido que prometió ser la vanguardia republicana?

La herida se profundiza al mirar el contexto.

En mayo de 2025, el PRO, con Silvia Lospennato como candidata, defendió con dignidad las banderas republicanas en una elección adversa, obteniendo un 15,9% que no alcanzó para sostener el liderazgo en la Ciudad. Mientras Manuel Adorni el delfín de LLA, se alzó con el 30,1%, el resultado del PRO no fue una derrota de ideas, sino la expresión de una batalla cuesta arriba, librada con integridad.

Ese golpe electoral, en el bastión histórico del partido, debería haber sido un llamado a la reflexión. A la reconstrucción de una identidad propia.

En cambio, Mauricio Macri y sus aliados optaron por el pragmatismo más rastrero: aliarse con LLA para salvar bancas, aún a costa de sacrificar los valores que dieron vida al PRO.

Este no es un acuerdo entre iguales. Es una entrega. Un acto de sumisión que reduce al PRO a un apéndice servil de LLA, bajo el mandato inflexible de Karina Milei, quien exigió una “rendición total”.

Y el responsable máximo de esta capitulación tiene nombre, apellido… y promesas incumplidas.

Mauricio Macri. El mismo que en 2019, en medio de la campaña, miró a los ojos a millones de argentinos y les dijo: “No los voy a abandonar, voy a seguir hasta el final por ustedes.”
Palabras que hoy suenan a burla, a traición, a marketing hueco ante la cruda realidad de un acuerdo que rompe todo lo que alguna vez significó el PRO.

https://www.clarin.com/politica/mauricio-macri-campana-voy-abandonar-voy-seguir-final-ustedes_0_tbGReEgkQ.html?srsltid=AfmBOoqmJv2bq4SyKiM2iUi4RlUo-Bc2mhf3spGHGGSaKlqhYmDTh9dh

La indignación crece, como una marea que no se contiene, al pensar en los votantes traicionados.

El PRO no solo ha roto el pacto con quienes lo apoyaron desde sus inicios, sino que ha despreciado a aquellos que, en la adversidad, esperaban una alternativa republicana sólida. Una voz que no se arrodillara ante el estilo confrontacional de Milei.

María Eugenia Vidal, con la claridad de quien ve el abismo, lo gritó a los cuatro vientos: aliarse con LLA es renunciar a la esencia del PRO. Es traicionar a quienes rechazan un ajuste económico que, como ella dijo, “lo pagó la gente, no la casta”.

Jorge Macri, desde la trinchera del gobierno porteño, también alzó su voz, abogando por reeditar Juntos por el Cambio, por preservar la identidad de un partido que no merece ser un eco de LLA.

Pero sus palabras, como las de Vidal, fueron ahogadas por la decisión de un Mauricio Macri que, en su afán de gobernabilidad, olvidó el mandato republicano que alguna vez juró defender.

Y aquí, en este punto de entrega, la decepción se transforma en determinación cívica.

¿Cómo se atreve el PRO a entregar su legado? ¿A traicionar a los miles que confiaron en él como un faro de institucionalidad?
¿Cómo puede Mauricio Macri, que alguna vez habló de “cambiar la historia para siempre”, aceptar un acuerdo que reduce al PRO a un susurro en la boleta violeta de LLA?

Esta capitulación es una afrenta. Un recordatorio de que el PRO ha perdido el rumbo. Ha traicionado su promesa de ser la alternativa republicana que Argentina necesita.

Es una vergüenza que quema. Que hiere. Que despierta un grito de indignación en quienes aún creen que la política puede ser un espacio de principios, y no de rendiciones.

Pero en medio de esta tormenta, hay un destello de esperanza. Una luz que no se apaga.

Ricardo López Murphy, con su trayectoria intachable, emerge como el faro que el PRO ha olvidado ser. Su compromiso con el liberalismo republicano, su rechazo al populismo, su coherencia en la defensa de la libertad y las instituciones lo convierten en la alternativa que CABA merece.

Mientras el PRO se diluye en la marea violeta, López Murphy alza la bandera de una coalición que no se arrodilla. Que no traiciona. Que no transa.

Y no lo dice en abstracto: lo sostiene con firmeza y con nombre y apellido.
«Yo no voy a aceptar el sometimiento al que nos quieren llevar Javier y Karina Milei. No voy a ser cómplice del autoritarismo de este gobierno.»

Y remata con la verdad que muchos callan:
«Qué triste ver cómo algunos (muy pocos) dirigentes del PRO le dieron la espalda a sus votantes para asegurarse sus lugares en las listas. Qué olor a casta, ¿les suena?»

Mientras otros agachan la cabeza, él levanta la voz.
Mientras otros negocian cargos, él defiende principios.
Mientras otros se resignan, él se planta: “Nos vemos en las urnas.”

En las elecciones de octubre de 2025, los votantes del PRO, desencantados pero no vencidos, tienen una opción: apoyar a López Murphy. Un hombre que no ha cedido su alma al pragmatismo. Que representa la promesa de una Argentina republicana, libre y digna.

Es hora de dejar atrás la decepción.
De transformar la angustia en acción.
Y de construir, con López Murphy al frente, un futuro donde los principios no sean negociables.

Yo también estoy.

Del lado de los que no se entregan, de los que no negocian la República, de los que no venden sus convicciones al mejor postor. Estoy con vos, que te sentís traicionado pero no vencido, que todavía creés que se puede dar la batalla con la frente alta, sin arrodillarse ante la prepotencia ni rendirse ante el oportunismo.

No te pido que creas en mí.
Te invito a caminar juntos, una vez más, hacia la Argentina que soñamos: honesta, democrática, y profundamente libre.

Ricardo Raúl Benedetti

Apoyá a los que trabajamos por el derecho a la verdad. Hacé clic acá y suscribite a ricardobenedetti.com

Deja un comentario