
La Plata, 15 de agosto de 2025.
En un acto cargado de simbolismo y de hipocresía a cielo abierto, La Libertad Avanza (LLA), el frente liderado por Javier Milei, lanzó su campaña electoral en la capital bonaerense, bastión histórico del peronismo y antiguo campo de batalla de Juntos por el Cambio (JxC). El evento, realizado en el Polideportivo Víctor Nethol, no solo consolidó la expansión territorial de LLA: fue también el espejo cruel donde el PRO exhibió su peor cara, oscilando entre la sumisión y la autocrítica humillante.
El operativo “entrega” incluyó a figuras como Guillermo Montenegro, Diego Santilli y otros dirigentes que, sin sonrojarse, hoy cuestionan la gestión de María Eugenia Vidal (2015-2019) (la misma que los sostuvo políticamente) mientras se alinean con Milei y hasta comparten lista con viejos enemigos kirchneristas. Lo que se vio en La Plata fue más que una campaña: fue un certificado de defunción de la memoria política.
Un acto de ruptura… y reciclaje
El lanzamiento de LLA fue un despliegue de músculo militante y un mensaje calculado: “arrasaremos con el kirchnerismo”, gritó Milei, apuntando a las elecciones provinciales del 7 de septiembre y las nacionales de octubre. La elección de La Plata no fue casual: capital administrativa de la provincia, símbolo del poder burocrático que Milei promete dinamitar.
En primera fila, varios “halcones” del PRO posaban para la foto. El pacto LLA–PRO incluye fiscalizar todas las mesas de la provincia, asegurando cobertura total en un operativo electoral de precisión. Pero el precio político de ese pacto es alto: para entrar en la carpa libertaria, algunos dirigentes debieron sacrificar coherencia y escupir hacia atrás.
Montenegro: del blindaje de Vidal al desprecio público
El caso más obsceno es el de Guillermo Montenegro, intendente de Mar del Plata. Durante años, Vidal lo respaldó en cada escalón de su carrera: en cargos nacionales, bonaerenses y especialmente en la intendencia, donde lo sostuvo como referente del PRO aun en tiempos adversos. Ese respaldo no solo fue político: fue personal, estratégico, total.
Hoy, Montenegro devuelve ese capital con críticas abiertas a la exgobernadora. Según declaraciones recogidas por Nova Bonaerense el 15 de agosto, el marplatense aseguró que “no hubo cercanía con la gente” y que “faltó gestión” durante el gobierno de Vidal. Sus palabras no son meras diferencias políticas: son un desprecio público hacia quien lo apuntaló cuando otros dentro del PRO ya le soltaban la mano.
Y como si no bastara, en La Plata, Montenegro coronó su conversión con una frase para el bronce del servilismo: “Si me toca cebar mate, voy a cebar mate”. Traducido: cualquier rol es digno… si es bajo el ala de Milei.
Santilli y compañía: el éxodo amarillo
Santilli, sin atacar frontalmente a Vidal, optó por el abandono tácito. Lo que alguna vez fue un proyecto político de Mauricio Macri y Vidal, hoy se disuelve en un cambalache de alianzas tácticas y cálculo cortoplacista.
En redes, la indignación fue explícita. Un post viral lo resumió sin anestesia:
“Montenegro y Santilli critican a Vidal, pero fueron parte de su gobierno. Ahora se suben al tren de Milei como si nunca hubieran estado en el PRO. ¿Dónde quedó la coherencia?”
Scioli, la paradoja viviente
La cereza de la incoherencia fue la sombra de Daniel Scioli en el armado libertario. Exgobernador bonaerense kirchnerista durante ocho años (2003–2011), Scioli forma parte del gobierno de Milei desde enero de 2024 como Secretario de Turismo, Ambiente y Deportes. Colocó a varios de sus hombres en las listas bonaerenses de LLA.
La paradoja es brutal: Milei promete arrasar con el kirchnerismo… y a la vez recicla a uno de sus símbolos. Y lo hace en La Plata, escenario de las inundaciones de abril de 2013 que dejaron al menos 89 muertos aunque ONG y familiares aseguran que fueron más, tragedia mal gestionada por el propio Scioli.
Para dirigentes como Montenegro y Santilli, hoy compartiendo espacio con sciolistas, la humillación es doble: critican a Vidal mientras abrazan a un ex adversario que alguna vez acusaron de ineficiencia y oportunismo.
Potencia: el refugio de los coherentes
Entre el oportunismo y la memoria selectiva, surge Potencia, frente liderado por María Eugenia Talerico como candidata a diputada nacional. Talerico, con trayectoria en la lucha contra la corrupción y principios republicanos firmes, ofrece una alternativa para quienes no quieren elegir entre la improvisación libertaria y el reciclaje de la casta.
Potencia promete transparencia, institucionalidad, decencia y responsabilidad fiscal, sin populismo ni pirotecnia discursiva. Para un sector del electorado bonaerense, es la última trinchera de coherencia.
El costo de la incoherencia
El acto de LLA en La Plata fue más que un lanzamiento de campaña: fue una radiografía de la decadencia política. En su afán por no quedar afuera del nuevo centro de gravedad, dirigentes del PRO están dispuestos a dinamitar su historia, despreciar a quienes los sostuvieron y abrazar a sus antiguos enemigos.
En política, la memoria puede ser frágil, pero el archivo es implacable. Y el archivo ya registró a Montenegro, Santilli y compañía en el día que eligieron besar el anillo de Milei… en la misma catedral donde Scioli fue absuelto y Vidal crucificada.
SAP
Apoyá a los que trabajamos por el derecho a la verdad. Hacé clic acá y suscribite a ricardobenedetti.com