
José Luis Espert, el economista que irrumpió en política con promesas de reformas radicales y críticas feroces al Estado, vio cómo su trayectoria se derrumbaba en cuestión de días.
El escándalo por sus lazos con Federico “Fred” Machado -empresario de Viedma procesado en Estados Unidos por narcotráfico y lavado de dinero- no solo lo bajó de la candidatura a diputado por Buenos Aires: también lo empujó a renunciar a su banca actual.
Hoy, con licencia pedida hasta diciembre de 2025, su carrera política parece haber llegado a un punto final, marcada por un expediente interno del gobierno que anticipó su caída con precisión quirúrgica.
El origen del vínculo
Todo comenzó en 2019, durante su campaña presidencial por Unite, el antecedente de La Libertad Avanza.
Machado, dueño de South Aviation, prestó aviones para 35 vuelos de campaña, valuados en unos 350.000 dólares no declarados, y una camioneta blindada Jeep Grand Cherokee involucrada en un incidente en Buenos Aires.

En febrero de 2020, un registro del Bank of America mostró una transferencia de 200.000 dólares desde un fideicomiso ligado a Machado y su socia Debra Mercer-Erwin, luego sentenciada a 16 años de prisión en Texas por lavado narco y fraude.
Espert explicó esa operación como “una asesoría para una mina en Guatemala”, pero jamás presentó facturas ni contratos.
Mientras tanto, su patrimonio personal crecía un 789%, de 29 millones de pesos en 2022 a 261 millones en 2024, lo que avivó todas las sospechas.
El estallido público
El caso explotó el 29 de septiembre de 2025, cuando el dirigente Juan Grabois reveló el expediente texano en el Congreso.
Denunció un “financiamiento narco” y la Justicia Electoral bonaerense abrió una investigación.
Espert respondió rápido: habló de “operación K” y “excel trucho”.

Pero los hechos pesaban más que los tuits.
El juez Marcelo Martínez de Giorgi confirmó cinco vuelos compartidos con Machado en la causa 1780/2021, pese a que Espert había asegurado que fue solo uno.
El 7 de octubre, la fiscalía de San Isidro, a cargo de Federico Domínguez, lo imputó formalmente por lavado.
Ese mismo día, la Corte Suprema -con las firmas de Rosatti, Rosenkrantz y Lorenzetti- aprobó la extradición de Machado y ordenó el allanamiento de su casa en Viedma.
Desde prisión domiciliaria, Machado habló ante los medios:
“Lo ayudé con mangos para la campaña, le di más de 200 mil en cuotas. Nos reunimos en 2021 con Lilia Lemoine. Él no sabía de mis problemas, pero negar el vínculo fue su error.”
El dossier de Olivos
El 4 de octubre, en Olivos, Javier Milei revisaba un briefing confidencial de tres páginas de La Libertad Avanza al que pude acceder y adjunto en este artículo, elaborado por la Unidad de Proyección Política y Electoral.
El informe, fechado justo antes del colapso, detallaba con frialdad quirúrgica el impacto del caso:
> “Se divulgó que Espert recibió US$200.000 de una empresa vinculada a Machado, acusado de narcotráfico y lavado.”

Incluía un análisis PESTEL:
Político: oposición agresiva.
Económico: pérdida de inversores.
Social: rechazo a la corrupción.
Stakeholders: medios influyentes pero críticos, con “riesgo de escándalo grave”.
Matriz de riesgos: rojo para “ruptura con aliados” y “crisis interna”; ámbar para “rechazo mediático”.
Escenarios:
A – Sostener: 50-65%, fortalece el núcleo duro.
B – Renuncia: 20-30%, pérdida de 2-3% de votos moderados.
C – Reacomodamiento: 23-35%, daño parcial.
Probabilidades: 25% de supervivencia con bajo impacto; 30% de crisis con caída de 4-5 puntos para el oficialismo.
El informe advertía:
> “Mala gestión genera desafección y fragmenta la narrativa de regeneración por corrupción narco.”
Ese documento no fue una predicción: fue una sentencia adelantada.
Milei lo compartió con su equipo. Guillermo Francos lo desestimó en Radio Mitre como “un error de comunicación”.
Pero el fuego ya se había encendido.

Los días del derrumbe
El viernes 3, Espert se reunió con Milei durante dos horas en Olivos.
Salió diciendo: “No me bajo nada”.
Milei tuiteó respaldo: “Operación K”.
Pero los números no acompañaban.
Una encuesta de Zuban Córdoba mostraba que el 76% de los consultados veía impacto negativo en el gobierno, 68% dudaba de Espert y 56% creía en las denuncias.
Según Management & Fit, 89,7% ya conocía el caso, con un -6,2% nacional para La Libertad Avanza.
El sábado, Mauricio Macri visitó Olivos y fue directo: recordó el caso Niembro de 2015 y urgió “control de daños inmediato”.
El domingo 5, a las 18:45, llegó el tuit decisivo:
> “Por la Argentina, doy un paso al costado. Milei aceptó.”
La renuncia arrastró una tormenta logística: 15 millones de boletas reimpresas, 10 millones de dólares de costo y una decisión judicial polémica.
La Justicia Electoral rechazó a Santilli por paridad de género y colocó en su lugar a Karen Reichardt.
El lunes 6, Espert envió carta a Martín Menem: adiós a la Comisión de Presupuesto, clave para el Presupuesto 2026, ahora en manos de Bertie Benegas Lynch.

Milei lo defendió en LN+:
> “No dudo de su honorabilidad.”
El miércoles 8, Espert pidió licencia como diputado hasta fin de mandato, sin fueros.
“Enfrentaré la Justicia sin privilegios”, dijo.
Pero el daño ya era irreversible.
Facundo Manes pidió su expulsión.
La izquierda, encabezada por Mónica Schlotthauer, lo denunció por ausencias y maltratos.
La caída y el mensaje
No es solo el fin de Espert, aquel que predicaba vouchers educativos y despenalización de la marihuana mientras volaba en jets cuestionados.
Es el primer quiebre grave de La Libertad Avanza, el partido que en 2023 vendió la “regeneración moral” contra la casta.
Milei apostó por su aliado hasta el límite.
Pero el briefing de tres páginas, hoy guardado en algún cajón de Olivos, selló su destino.
Informes de Seguridad ya advertían sobre financiamiento ilícito y aliados pedían su salida.
Nadie lo evitó.

El saldo político
Las encuestas muestran que 3,6% del electorado migró hacia la oposición y 2,6% se abstuvo.
Según CB Consultora, en la provincia de Buenos Aires Cristina Fernández de Kirchner lidera con 41,5% frente a 27,4% pre-crisis.
Analía del Franco confirma que La Libertad Avanza perdía terreno, pero el escándalo amplificó el golpe.
Machado, pronto a ser extraditado, promete revelar más en Texas.
Y en Argentina, donde los escándalos devoran carreras más rápido que las urnas, Espert deja una lección brutal: incluso los autoproclamados “anticasta” pueden terminar atrapados en sus propias trampas.
Milei sigue adelante, con encuestas mixtas y un frente interno que cruje.
Pero la fisura ya está abierta.
El 26 de octubre y la Justicia dirán si la motosierra sigue rugiendo… o si, finalmente, se apaga.
El hastío colectivo, entretanto, ya dictó sentencia.
Ricardo Raúl Benedetti
Periodismo Sin Aplausos
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