El lugar de Macri es la construcción política – por Alejandro Sala

Presidente Mauricio Macri

El ex presidente Mauricio Macri difícilmente podría ganar una elección presidencial si se postulara. Macri tiene una base amplia de votantes que lo apoyan consistentemente -su “núcleo duro”- pero le resulta difícil superar un “techo” demasiado bajo para aspirar a ganar la elección. El núcleo duro no es suficiente para obtener la victoria en una elección presidencial. Es necesario incrementar los apoyos con votantes fluctuantes que modifican sus preferencias de una elección a otra. Esos apoyos circunstanciales son los que a Macri le resulta difícil obtener y los que limitan su proyección electoral.

No obstante lo anterior, Macri es uno de los dirigentes más relevantes e influyentes del escenario político. Su significación queda en evidencia por el hecho de que no necesita ganar una elección ni ocupar un cargo formal para que su palabra surta efecto. Macri hace una declaración y el escenario político se altera. Entonces ¿cuál es el papel que le cabe cumplir a Macri en el actual contexto?

La situación general de Argentina ha experimentado una leve mejoría desde que Javier Milei accedió al gobierno. Macri ha tenido un papel determinante en cuanto al apoyo y al apuntalamiento al gobierno de Milei, frente a la siempre acechante amenaza destituyente del peronismo. Pero a medida que el final del mandato de Milei se acerca y, con él, las próximas elecciones presidenciales, las inconsistencias y limitaciones conceptuales en las que el gobierno está sumido se van tornando más evidentes, circunstancia que torna indispensable el surgimiento de alguna fuerza política que, sin echar por tierra lo que haya aportado la actual gestión y sin modificar el rumbo básico, introduzca cambios profundos en la metodología y la práctica de la administración del estado.

El apoyo que ha prestado a Milei no ha obstado para que Macri marque también sus diferencias con el actual gobierno. Esa capacidad para administrar el acompañamiento a la gestión de Milei sin quedar “pegado” a la suerte del gobierno habilita a Macri para tener un papel muy relevante en la gestación de una alternativa política que represente algo así como “la continuidad con cambios”, que es el camino que nuestro país necesita seguir a partir de 2027. Pero -ya lo dijimos- Macri, personalmente, no puede ser candidato porque su techo electoral es demasiado bajo. Sin embargo, su influencia sigue siendo decisiva, aun sin ser candidato y sin ocupar cargo formal alguno.

Este es el punto importante que nos interesa recalcar. La conformación de un proyecto electoral apto para darle curso a un programa superador pero no antagónico del acotado alcance de la gestión de Milei requiere de una tarea colectiva, colaborativa, articulada. Macri -que es el caso del que nos estamos ocupando- no puede ser candidato pero tiene una influencia esencial para trabajar en la gestación de la estructura que sostenga todo el proyecto. Aunque no detente la candidatura oficial, Macri cuenta con el peso que se necesita para asegurar que las expectativas de las diferentes corrientes que se integren al proyecto se encuentren contenidas bajo un mismo “paraguas”. Aunque la ejecución operativa quede en manos de quien sea el candidato presidencial -que, al fin y al cabo, será siempre quien deberá tomar las decisiones definitivas- la contribución de Macri es darle solidez a todo el proyecto, de manera aun más acentuada que como lo viene haciendo durante la gestión de Milei. La idea es que el aporte de Macri no sea limitar el poder presidencial, sino que le de consistencia, robustez, fortaleza.

Macri, en definitiva, está llamado a ser el arquitecto, el constructor, el gestor de ese plan que, montado sobre los primeros y toscos aportes realizados por Milei, mejore, emprolije y profundice esos avances para que repercutan de manera concreta en una mejoría de la situación general del país. Ese es el lugar que le corresponde a Macri y es el espacio desde el que mejor puede contribuir para renovar el impulso y consolidar el rumbo de cambio estructural que nuestro país comenzó a recorrer en 2023, con la victoria de Milei sobre Massa. Si asumiera un papel de este tipo, Macri estaría, de alguna manera, también profundizando y enriqueciendo la función de apoyo y respaldo que ya viene cumpliendo -de manera eficaz, por cierto- durante el gobierno de Milei.

Mauricio Macri es un dirigente político muy valioso. Es un hombre sin excesivas ambiciones personales y propenso a actuar con generosidad (lo ha demostrado acabadamente durante la gestión actual, donde fue muy mal retribuido por el apoyo prestado al gobierno de LLA, a pesar de lo cual nunca se pronunció en contra). Quizá no tenga la firmeza necesaria para gobernar un país como Argentina, donde periódicamente resulta necesario apelar a recursos muy enérgicos para garantizar el orden y sostener el principio de autoridad. Pero su tenacidad y su coherencia le han otorgado un peso personal que lo ubica en un lugar central en el escenario político aun sin ocupar cargo alguno.

Alejandro Sala

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