
Mensajes eliminados, movimientos internos en la Casa Rosada y un estudio que expone el malestar económico que crece entre sectores medios.
Cuando Patricia Bullrich entró ayer a la Casa Rosada para la reunión de Gabinete llevaba 48 horas sin volver a cruzar llamados ni chats con Javier Milei ni con Karina, ni, claro, con Manuel Adorni. Después del reclamo público que hizo en una entrevista televisiva el miércoles para que el jefe de Gabinete entregue la declaración jurada por anticipado, el Presidente y Adorni respondieron por los medios, pero los celulares se silenciaron. Es y será un campeonato de cinismo. Nadie hará de esto un enfrentamiento público. Milei dijo desde Estados Unidos que la senadora spoileó una decisión tomada de adelantar la presentación patrimonial del jefe de Gabinete y este último la trató de “fenómena” este jueves con Fantino en el canal de streaming Neura. Se sabe que por debajo el funcionario transmitió desprecio contra la senadora, pero sucede con Bullrich una excepción interesante. Es la única dirigente que se desmarca en público, pero sigue amparada bajo el brazo oficial.
El lunes, de hecho, mientras estaba en Chile en una visita oficial y a punto de entrar a un acto, llamó espontáneamente al Presidente para hablar de Adorni. Fueron cuarenta minutos de conversación intensa donde ella avisó que confirmaría la entrevista donde dijo lo que dijo. Ayer la senadora inauguró recorrida en la ciudad de Buenos Aires en el primer acto público de campaña con Pilar Ramírez, la mano derecha de Karina. No dejará de sostener su posición, pero cuando entró a Gabinete, prometió algo de paz.

La reunión empezó con un discurso de Javier Milei explicando por qué había que sostener al jefe de Gabinete. No hay mucho de lo que dice en privado que se separe de lo que piensa y dice en público. El Presidente insistió frente a todos sus ministros que necesita apoyo, que está convencido de lo que hace, que siente que es una operación y que no quiere entregar a un funcionario de su confianza por razones que le parecen injustas. Todas las miradas estaban en Patricia Bullrich, que según los que estaban ahí, solo habló para explicar que cada una de las cosas que ella dijo las había hablado con el Presidente en su conversación del lunes.
El encendido pedido de Milei a los ministros en la reunión de Gabinete
Milei participó del encuentro solo para el caso Adorni. Después se fue y siguió otra larga hora de reunión sobre el principal objetivo político que tiene el Gobierno para el mes de mayo: lograr cumplir con alguno de los objetivos en el Congreso de la Nación, en Diputados y en el Senado, adonde quieren que sesión en los dos lados en la segunda quincena de mayo. En el Senado saben que no podrán sacar la reforma electoral en este mes, pero siguen trabajando. Lo que sí es una prioridad es sacar los pliegos de los jueces, una de las políticas más activas que está llevando el Gobierno en este momento. También esperan destrabar temas de embajadores.

Con respecto a la continuidad de la defensa de Adorni, el regodeo alrededor de la entrega de los datos contables de Adorni, la presentación de la famosa herencia familiar —que adelantamos acá hace dos semanas— y la falta de una fecha precisa, lo llevaron a una tensión pública hasta con Cristina Pérez, quien era su amiga y colega en un programa periodístico. ¿Por qué razón no adelanta su papelerío si como funcionario tiene prórroga hasta el 31 de julio para entregar su declaración jurada patrimonial, pero la realidad es que antes del 16 de junio tendrá que darle esa información a ARCA? Hay en el universo de las billeteras virtuales y las cripto uno de los sondeos más delicados de la investigación. ¿Faltan revelaciones?
En la causa por enriquecimiento ilícito y en los detalles que dejan la testimonial de Matías Tabar, el constructor que esta semana hizo revelaciones explosivas, aparecen anécdotas que revelan detalladamente algunos infortunios que tuvo la compra y la reforma de la casa de Indio Cuá, como por ejemplo, problemas estructurales o de constitución de esa propiedad, cuyo dueño anterior tenía un cepo al gas que no le había sido informado por la vendedora de la inmobiliaria que hizo de intermediaria. Ese fue el primer problema de muchos. A esta altura el jefe de Gabinete podría pensar que fueron señales malinterpretadas.
El country, al que sigue yendo casi todos los fines de semana con su familia, tiene por ejemplo muchos problemas de servicio eléctrico. Por eso, en el detalle del excel que presentó el contratista y que se difundió esta semana aparece la compra —y también la factura está en el expediente— de un grupo electrógeno a una persona que es probablemente la suma de todas las paranoias de Manuel Adorni en su casa de fin de semana. Se trata de Esteban Lizaso, vecino de Indio Cuá y concejal de Capilla del Señor que ingresó por la Libertad Avanza, pero que se fue desmarcando. En el excel figura como proveedor de un equipo electrógeno de 10.000 dólares que en su momento pagó en efectivo Adorni a través del contratista para paliar los cortes de luz que suceden casi todos los días cuando hace calor.
Esos son apenas pequeños detalles de una suma de gastos bajo investigación judicial que tienen un enorme interés detrás: la plata física. En la larguísima declaración de Tabar todos los pagos son en dólares físicos. Uno podría pensar que es una costumbre cultural de un país como la Argentina. Pero en el expediente, la repetición del dinero en papel en viajes y reformas sin soporte aún aparente en cajas de ahorro registradas es una de las claves del caso. Este jueves hubo revelaciones sobre billeteras virtuales que ya son parte de varios oficiales judiciales.
Más allá de los gastos, crece en la causa algo bastante más complejo que tiene en máximo secreto ahora la pericia de la Dirección General de Investigaciones y Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal (DATIP) adonde el contratista dejó su teléfono celular y en donde, además de mensajes borrados por él mismo, hay mensajes borrados por el propio jefe de Gabinete, según consta en la testimonial cuando le pidieron ahí mismo que muestre los chats de su celular. Los famosos mensajitos “bomba” que no solo se autodestruyen cuando uno los abre y los escucha, sino que en algunos casos -hay dos casos- Adorni envió y después borró. ¿Qué decían? ¿Qué hay en esos mensajes que lo llevó a avisar el fin de semana pasado a Karina Milei que la declaración del contratista podía ser una complicación, algo que finalmente pasó el lunes?
Se conoce bastante información de que las insistentes llamadas de Adorni que recibió el contratista con quien claramente, según contó en su declaración, habían establecido un vínculo de mucha confianza. Pero hay más y seguramente se conocerá en los próximos días.
Los domingos
Se abre dentro de las conversaciones de la mesa política la pregunta de si esto afecta o no la economía o la percepción o la paciencia económica de la sociedad. Ayer Toto Caputo tuvo a cargo la conferencia de prensa —en lugar de Adorni— para anunciar el nuevo RIGI y, otra vez, para intentar delimitar el impacto entre la política y la economía. Difícil. Hacia adentro, el ministro está radicalmente ocupado en convencer a dirigentes, funcionarios, empresarios y a todos sus interlocutores que la economía real empezará a mostrar signos de mejora. Quiere y está convencido de que estos son los meses más difíciles y que conoce el impacto, pero que eso va a mejorar. No es sólo alineamiento con el pensamiento presidencial. Algunos ministros le creen con fe, otros empiezan a sospechar que el gap de paciencia de la sociedad con las cuentas de su vida cotidiana empieza a entrar en una zona demasiado material.
Miremos, por ejemplo, el focus group de Dynamis Consulting que hace pocos días reunió a un grupo de personas de clase media y media trabajadora del AMBA y centros urbanos de todo el país, hombres y mujeres sin ideología política permanente de entre 25 y 60 años y les preguntaron de qué charlaron el último domingo en la mesa familiar. Varios valoraron que el dólar está estable, muchos dijeron que la inflación no coincide ya con lo que sienten sobre su poder adquisitivo, pero se repiten en esas conversaciones preocupaciones muy presentes en su vida cotidiana: “Tuve que mudarme con mis papás porque no puedo pagar el alquiler”; “saqué a mi hija de la universidad privada”; “ayer nos juntábamos con mis hijos y hablábamos de lo que significa lo económico, salir a trabajar en auto y tener que pagar el combustible hay que empezar a usar la tarjeta de crédito para pagarlo porque con el sueldo ya no alcanza, está difícil, muy difícil”. Son palabras que se leen en sondeos pero los funcionarios las escuchan en la calle también. Los sondeos reflejan esa preocupación en números también.
Ninguno expresa un desastre político pero en las mesas desordenadas en medio de la crisis política del Gobierno, crecen algunas ideas que antes podrían haber sido inesperadas. El Presidente supo lo que impactó en su competencia contra Sergio Massa la campaña de boletos de transporte por las nubes. Quedó un aprendizaje, un rasgo de certeza de esa condición. A pesar del retiro de los subsidios en ese área, se ve claramente, la delicadeza con que mueven ese rubro. Ni hablar cuando está tan cerca el 2027. En estos días habrá detalles de una decisión en ese sentido con Trenes Argentinos, la compañía pública de trenes de pasajeros. No querrán correr el riesgo de privatizarla y que los boletos vuelen en pleno año electoral.
Fuente: Luciana Geuna para tn.com.ar
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