¿Gana la derecha o pierden los oficialismos?: qué dicen los analistas sobre el triunfo de Bolsonaro en Brasil y el futuro de Milei

El triunfo de Flávio Bolsonaro en Brasil abona la teoría de la Casa Rosada sobre la conveniencia del avance de la derecha en la región para la reelección de Javier Milei, pero también pone el foco en la derrota de los oficialismos (Foto: AP).

La ventaja del candidato a presidente liberal sobre Lula fortalece el argumento de la Casa Rosada. Pero politólogos y encuestadores advierten que la tendencia más persistente es el castigo a los postulantes que ya son gobierno. La economía, la capacidad de reconstruir expectativas y si la oposición logra ser competitiva serán claves para 2027.

El triunfo de Flávio Bolsonaro sobre Luiz Inácio Lula da Silva en la primera vuelta electoral de Brasil le dio al Gobierno argentino un nuevo argumento para su teoría de que el avance de la derecha favorece a la reelección de Javier Milei en 2027, aunque el resultado también admite una lectura menos cómoda para la Casa Rosada. Desde 2015, en 21 de las 25 elecciones presidenciales de la región suramericana se impusieron candidatos opositores y en siete de los nueve países el oficialismo no ganó ningún comicio.

Esa regularidad obliga a mirar la elección argentina del año próximo más allá de la afinidad ideológica entre Milei y otros liderazgos de derecha. “Hoy, el antioficialista es mayor que el oficialista. La desaprobación es casi 2 a 1”, planteó el politólogo Mario Riorda, en diálogo con TN. Sin embargo, marcó como condición decisiva a “la consolidación de figuras opositoras que la encarnen para que se constituya en algo competitivo electoralmente”.

Facundo Cruz, politólogo y coordinador de Pulsar UBA, llegó a una conclusión similar a partir de la experiencia suramericana. “Si esta tendencia regional se repite, entonces el gobierno de Javier Milei estará en un problema de cara a 2027, porque están presentes cada uno de los componentes del contexto global de la pospandemia. Solo falta uno: que la oposición esté unificada detrás de una candidatura competitiva”, señaló.

La fragmentación opositora aparece así como uno de los factores que todavía juegan a favor del oficialismo. Riorda estimó que, dentro del universo crítico del Gobierno, “un tercio estará cubierto por un liderazgo peronista y el otro tercio está en disputa y no es de nadie”, con la particularidad de que allí se ubican más votantes desencantados con Milei que opositores consolidados, dijo. “Está en disputa qué anti es más anti”, resumió.

Ese escenario también vuelve más difícil trasladar a la Argentina de manera automática lo ocurrido en Brasil. Gustavo Córdoba, director de Zuban Córdoba y Asociados, aclaró que los sistemas electorales de ambos países son distintos y que uno de los pocos puntos comparables es la fragmentación partidaria. Aun así, encontró otro elemento común en la creciente centralidad de la identidad política, con “la radicalización y la polarización ideológica, mucho más potente que los buenos resultados económicos”.

Economía, demandas y expectativas
De acuerdo con el análisis de los especialistas consultados por TN, la economía puede pesar en 2027 sin necesariamente explicar por sí sola el resultado. Para Riorda, aunque el desempeño económico previo a las elecciones es clave, el componente ideológico conserva una capacidad de ordenamiento muy fuerte. “La ideología es un buen predictor electoral. Vemos esta tendencia en América Latina corrida hacia las derechas, pero mucho más a las ultraderechas”, explicó. En ese terreno, definió a Milei como “ordenador”, “nítido” y “un verdadero mojón ideológico”.

Para los analistas políticos, Milei puede escapar a la dinámica regional de castigo a los oficialismos si logra dar respuesta a las principales demandas de los argentinos (Foto: Presidencia).

Córdoba también relativizó la posibilidad de que un deterioro económico determine automáticamente un voto castigo. “Para muchos votantes la economía no es el tema central, no es el tema dominante, sino que lo es el tema ideológico”, coincidió, y recordó que en la elección de octubre del año pasado hubo electores que, aun atravesando dificultades económicas, terminaron acompañando al Gobierno de Milei.

Lucas Klobovs, director de Opinión Pública de QSocial Big Data, puso el foco en otra condición para que Milei pueda escapar a la dinámica regional de castigo a los oficialismos, la de “dar respuesta a las principales urgencias que tienen los argentinos”. Según su análisis, la baja de la inflación es reconocida y valorada, pero convive con una evaluación sobre “el costo que pudo generar el remedio utilizado”, entre ellos la caída de ingresos, las dificultades para llegar a fin de mes y los problemas para conseguir empleo.

Para Klobovs, esas variables pueden convertirse en un castigo electoral “si no se ve una mejora concreta”. A la recuperación económica le sumó la dimensión política de que Milei necesitará “no solo revertir percepciones del metro cuadrado de los argentinos, sino también recrear expectativas a futuro, que hoy están muy bajas”.

Claudio Montiel, director de Zentrix, también vinculó las posibilidades electorales para la reelección con la respuesta a problemas cotidianos. Entre las demandas que sondea mensualmente, mencionó el empleo y el endeudamiento de las familias y consideró que Milei todavía está “a tiempo” de modificar el rumbo. “Si el Gobierno no entiende o sigue enfrascado en una discusión de ‘está todo bien y todos los demás se equivocan’ —que ya le pasó al kirchnerismo y al macrismo y que el Gobierno está entrando en la misma discusión—, es probable que termine prácticamente en el mismo camino”, advirtió.

¿Gana la derecha o pierden los oficialismos?
El debate sobre si el resultado brasileño debe leerse como otro avance de la derecha o como una nueva derrota oficialista divide menos a los especialistas cuando se amplía la perspectiva. Cruz sostuvo que los ciclos actuales de América están “más guiados por la alternancia recurrente” que por un péndulo entre izquierda y derecha. “Los oficialismos que perdieron en los últimos 6 años fueron de distinto signo y los giros muestran que los electorados mayoritarios van de un lado al otro, sin importar mucho el signo político saliente. La regularidad es la alternancia”, afirmó.

Para los analistas políticos, la capacidad de reelección de Milei también dependerá de que la oposición no logre unificarse detrás de una candidatura competitiva (Foto: PJ).

Klobovs coincidió en que, hacia 2027, puede resultar más determinante la condición de oficialista que la identidad ideológica. “Lo que creo que más va a terminar pesando es una dicotomía de oficialismo y opositor y no de izquierda o derecha, porque eso es lo que está primando debido al descontento social. Esa es la variable clave”, planteó.

Montiel introdujo un matiz. A su entender, el desgaste de los gobiernos explica mejor el fenómeno regional, pero las fuerzas de derecha encontraron una ventaja al interpretar con mayor eficacia algunas demandas actuales.

“Hoy, los movimientos más progresistas han perdido contacto con la sociedad, se han quedado enfrascados en discusiones anacrónicas, mientras que los movimientos más de derecha interpretan o interpelan mejor al ciudadano común, con discursos más simples, más claros, más al hueso, que fue un poco el fenómeno Milei”, señaló. Aun así, concluyó que “en general” existe “un fenómeno de cansancio con la clase política”.

Riorda, en cambio, rechazó la necesidad de elegir entre las dos explicaciones y planteó que pesan tanto el castigo a los oficialismos como el desplazamiento ideológico hacia la derecha. Esa combinación puede permitir que Milei conserve una identidad política potente y, a la vez, quede expuesto al mismo desgaste que afectó a gobiernos de diferente signo.

El resultado de Brasil puede darle a la Casa Rosada un argumento para reforzar su identificación con un mapa regional más corrido hacia la derecha, pero no elimina el riesgo que muestran las derrotas de los oficialismos. Según los analistas, la capacidad de Milei para llegar a 2027 fuera de esa lógica dependerá del desempeño económico, de la respuesta a las demandas cotidianas, de la reconstrucción de expectativas y, también, de que el rechazo al Gobierno no encuentre una candidatura opositora capaz de canalizarlo.

Fuente: Mariana Prado para tn.com.ar

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