El Gobierno evalúa el impacto de una posible derrota electoral de Trump en EE.UU. y se prepara para una suba del riesgo país

El Gobierno espera una derrota de Trump en las elecciones de EE.UU. y se prepara para una posible suba del riesgo país (Foto: REUTERS/Jonathan Ernst/File Photo).

En el Gobierno creen que los demócratas pueden recuperar la Cámara de Representantes, aunque hay diferencias sobre el Senado. Descartan por ahora enviar una comitiva del Gabinete y sostienen que el resultado no modificará la alianza con Washington.

El Gobierno espera que Donald Trump sufra un revés en las elecciones legislativas de Estados Unidos del próximo martes 3 de noviembre y se prepara para una posible reacción negativa de los mercados financieros. En la Casa Rosada consideran que una derrota republicana podría provocar una suba transitoria del riesgo país argentino, pero descartan que el resultado modifique el respaldo político y económico que la administración estadounidense mantiene hacia Javier Milei.

La evaluación predominante en el Ejecutivo es que el Partido Demócrata recuperará el control de la Cámara de Representantes, mientras que los republicanos podrían conservar su mayoría en el Senado. Sin embargo, no existe una posición uniforme dentro del oficialismo: algunos funcionarios creen que Trump todavía puede mejorar su desempeño electoral y evitar una derrota de mayor magnitud.

En Balcarce 50 explican que su pronóstico se apoya en la tendencia histórica de las elecciones de medio término estadounidenses, en las que el partido del presidente suele perder representación legislativa. El Gobierno contempla que un resultado adverso para Trump genere algunos días de volatilidad financiera. En sectores del Ejecutivo no descartan un aumento del riesgo país y nuevas presiones sobre los activos argentinos como consecuencia de un shock externo, aunque confían en que los mercados terminarán estabilizándose.

La principal apuesta de la administración Milei es que la relación bilateral trascienda la composición del Congreso estadounidense. En el oficialismo consideran que la Argentina ya ocupa un lugar estratégico en la política del Departamento de Estado para América Latina y que esa condición permitirá sostener los compromisos de cooperación diplomática, comercial y financiera independientemente del resultado del martes.

El canciller Pablo Quirno junto al subsecretario de Estado norteamericano, Christopher Landau (Foto: REUTERS/Alessia Maccioni).

Por el momento, la Casa Rosada no prevé enviar una delegación del Gabinete a Estados Unidos específicamente para acompañar las elecciones. La agenda presidencial estará concentrada en la XXX Cumbre Iberoamericana, que se realizará en Madrid el 4 y 5 de noviembre. Según la planificación que manejan en Nación, Milei viajará acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el canciller Pablo Quirno, aunque la composición final de la comitiva todavía puede modificarse.

La ausencia de una delegación gubernamental especialmente organizada para los comicios no significa que no haya dirigentes argentinos en Washington. Legisladores libertarios, representantes de otros bloques y funcionarios nacionales recibieron invitaciones de organizaciones vinculadas con el intercambio institucional entre ambos países para seguir el proceso electoral. Esas participaciones deben distinguirse de una misión política oficial encabezada por la Presidencia.

La continuidad de Trump en la Casa Blanca es otro argumento central de la evaluación oficial. Aunque los republicanos pierdan una o ambas cámaras, el mandatario conservará la Presidencia hasta enero de 2029. En el Gobierno sostienen que sus principales interlocutores dentro del Poder Ejecutivo estadounidense seguirán ejerciendo sus funciones y que no corresponde anticipar un cambio de orientación en la relación bilateral.

Por ese motivo, la administración argentina tampoco tiene previsto abrir una nueva instancia de contactos políticos con la conducción demócrata como respuesta preventiva a los comicios. La estrategia inmediata será preservar los canales que ya mantiene con la Casa Blanca, el Departamento de Estado y las áreas económicas del Gobierno estadounidense, sin impulsar por ahora una negociación paralela con la oposición.

El presidente Javier Milei junto al secretario de Estado de Estados Unidos Marco Rubio en Nueva York (Foto: X / @SecRubio).

La elección pondrá en juego las 435 bancas de la Cámara de Representantes y 35 del Senado, incluidas dos elecciones especiales. Los republicanos llegaron a la recta final de la campaña con mayorías ajustadas en ambas cámaras. Una victoria demócrata en Representantes aumentaría la capacidad de la oposición para fiscalizar la administración y condicionar parte de su agenda legislativa, aunque no implicaría por sí sola la interrupción de los acuerdos vigentes con otros países.

Para la Argentina, uno de los puntos más sensibles será el financiamiento estadounidense. El Tesoro norteamericano instrumentó en 2025 una línea de intercambio de monedas por US$20.000 millones mediante su Fondo de Estabilización Cambiaria. Ese mecanismo ya generó cuestionamientos de legisladores demócratas, que reclamaron explicaciones sobre las condiciones de la asistencia, sus beneficiarios y los riesgos asumidos por Estados Unidos.

Una mayoría demócrata podría aumentar el escrutinio parlamentario sobre eventuales nuevas operaciones de respaldo financiero a la Argentina. Sin embargo, las atribuciones operativas del Tesoro no desaparecen automáticamente por un cambio en el Congreso. La diferencia estaría principalmente en la presión política, los pedidos de información y las posibilidades de impulsar nuevas restricciones legislativas, no en una cancelación inmediata de los instrumentos utilizados por la Casa Blanca.

Dentro del Gobierno también hay quienes creen que el Partido Republicano todavía puede protagonizar una recuperación electoral. Esa lectura se apoya en las modificaciones del mapa de distritos legislativos y en una evaluación favorable de determinadas políticas de Trump, especialmente en seguridad y política exterior. Se trata de una posición minoritaria entre los funcionarios consultados, que contrasta con las tendencias predominantes de los pronósticos publicados en la recta final de la campaña.

Fuente: Ignacio Salerno para tn.com.ar

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