El riesgo Massa – El reflector de los martes por Alejandro Sala

Si el no peronismo no reacciona y el peronismo interpreta correctamente el clima social, Sergio Massa será el próximo Presidente de la Nación. Massa tiene el perfil exacto para capitalizar el descontento mayoritario con la gestión de Milei y derrotarlo en un ballotage. El escenario actual es favorable a Massa, a diferencia de lo que sucedía en 2023, cuando la ventaja estaba del lado de Milei.

La perspectiva de que Massa llegue al gobierno es, evidentemente, una muy mala noticia pero, si no se hace nada para impedirlo, Massa ganará la elección. ¿Qué es lo que hay que hacer para bloquear la llegada de Massa a la presidencia? Pues, presentar un candidato que sea capaz de neutralizarlo. ¿Cuál es, en el contexto actual, la principal fortaleza de Massa? Su imagen de tipo equilibrado, que no pierde la calma, que actúa con moderación. Lo contrario de los exabruptos, excentricidades y desbordes emocionales de Milei.

Conviene recordar que en 2023, con Massa en su peor momento y Milei en el techo de su popularidad, la diferencia fue de apenas 11 puntos en el ballotage. Massa, pese a todo el desprestigio que arrastraba y que enfrentaba a un Milei entonces impoluto, obtuvo más del 44 % de los votos. Ahora, el recuerdo de la gestión de Massa como ministro de Alberto Fernández está lejano, en tanto que Milei sufre un rechazo del orden del 60/65 %. Por ende, la idea de que algunos votantes de Milei no repitan su apoyo y aun que haya quienes votaron por Milei y ahora se vuelquen a favor de Massa, no es absurda.

Si el candidato del peronismo fuera Kiciloff y no Massa, el resultado de la disputa ante Milei no estaría tan claro. Milei podría ganarle a Kiciloff. Pero precisamente por eso es improbable que sea Kiciloff y no Massa el candidato peronista. Toda la cúpula peronista, con Cristina Kirchner en primer lugar, comprenderá que Massa es más competitivo que Kiciloff y por eso tenderán a volcarse por la candidatura del tigrense.

Nada de esto implica que Massa sea imbatible. Es un dirigente con muy mala imagen. Pero es competitivo frente a Milei. Para derrotar a Massa hay que elaborar una estrategia para la cual Milei no es un ejecutor apropiado porque su perfil es el opuesto al que el desafío requiere.

Si el no peronismo no se “cambia el chip”, Massa, increíblemente, ganará como el representante de la moderación, la tolerancia y la disciplina republicanas frente al energúmeno que pierde los estribos, insulta y denuesta a sus adversarios. Es completamente irónico que el peronismo gane como expresión del republicanismo frente a quien se supone que representa al liberalismo pero no se debe soslayar la camaleónica capacidad del peronismo para adaptarse al ecosistema predominante en cada circunstancia, en particular cuando tiene ante sí adversarios desgastados políticamente, como es actualmente el caso de Milei.

Por supuesto que el aparente republicanismo de Massa sería apenas una fachada para engañar incautos. Debajo de ese ropaje persistirá la propensión autoritaria característica de todos los peronistas. Pero, a los efectos electorales, sería una buena estrategia.

El plan apropiado para derrotar una eventual candidatura de Massa es que el no peronismo presente un candidato dotado, no solo de solvencia para sostener, mejorar y retocar el programa económico iniciado por Milei, sino también de sólidas credenciales republicanas, de modo que Massa no pueda diferenciarse por ese rasgo y se vea obligado a pronunciarse sobre cuestiones económicas, donde, obviamente, haría agua por todos los costados.

Si el peronismo accede al gobierno el año que viene, la situación general de nuestro país empeorará mucho, como ya ha sucedido con todos los gobiernos peronistas, quizá con la excepción de la primera parte del ciclo de Menem. Pero, en términos electorales, con Massa, el peronismo tiene una buena carta para jugar como antagonista de Milei. Si el no peronismo “duerme”, creyendo que con la presentación de Milei es suficiente, la jugada del peronismo puede ser ganadora. Estamos ante una instancia crítica. Todavía estamos a tiempo de generar alguna propuesta competitiva. El gran interrogante es si quienes tienen la responsabilidad de diseñarla tienen una visión clara del escenario en el que nos encontramos y de cómo abordar y resolver el problema. Si se confunden, el peronismo, a través de Sergio Massa, tendrá el camino despejado. Sería lamentable que eso suceda.

Alejandro Sala

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