Se prepara la oposición | Las nuevas dudas de Cambiemos: ¿mesa chica o mesa grande?, ¿consenso o dos tercios?

Los referentes del PRO, la UCR y la Coalición Cívica buscan reorganizar el funcionamiento de la alianza y definirán un reglamento interno para dirimir sus diferencias.

¿Para qué sirven los politólogos? La mesa nacional de Juntos por el Cambio aportó una respuesta: encargó que tres diplomados en esos menesteres (uno por el PRO, otro de la UCR más un lilito) se exprimieran los sesos para diseñar el reglamento interno que ninguno de los caciques de la alianza se animaba a abordar.

El borrador del proyecto, que pasó a llamarse «Manual de buenas prácticas», circula desde hace pocas horas en los despachos de los jefes de las cuatro fuerzas que integran la mesa (incluye a Miguel Pichetto, del espacio Peronismo Republicano) y este jueves por la tarde podría tomar forma de documento definitivo, al cabo de la primera reunión presencial del año de los referentes que por el momento tienen la exclusividad de las grandes decisiones del combo opositor.

La duda que los expertos no alcanzaron a despejar, a sabiendas de que es el tema más sensible para readecuar el funcionamiento de la coalición, apunta precisamente a los mecanismos para la toma de decisiones. Así es como la propuesta de menos de 5 páginas y media reúne una serie de precisas instrucciones, pero deja en pie dos incógnitas sobre cómo ý quiénes tendrán la última palabra.

¿Seguir decidiendo por la vía del consenso o dirimir las diferencias con la imposición de los dos tercios? ¿Mantener en pie una conducción de 20 miembros o concentrarla en un comando operativo manejado directamente por los jefes de las cuatro fuerzas representadas en la mesa? En el último caso quedarían empoderados Patricia Bullrich (PRO), Gerardo Morales (UCR), Maximiliano Ferraro (CC) y Pichetto.  

Entre esas alternativas deberán optar los miembros de la mesa que asistan al «retiro espiritual» convocado en un salón de Olivos que no causalmente se llama La Escondida, ubicado a mitad de camino del Yacht Club del Centro Naval y la Residencia Presidencial de Olivos, y unas cuadras más allá de las oficinas políticas de Mauricio Macri.

El rol de Macri será precisamente el que estará en cuestionamiento si se termina armando una mesa chica con los jefes partidarios -como pretenden varios de ellos-, dado que no ocupa ningún cargo en PRO. Ni tampoco tiene actividad legislativa o ejecutiva, como otros integrantes de la mesa tales como Horacio Rodríguez Larreta, Cristian Ritondo, Gustavo Valdés, Rodolfo Suarez, Alfredo Cornejo, Luis Naidenoff, Martín Lousteau, Mario Negri, Juan López y siguen las firmas.

Desde la conducción del PRO ya avisaron que la vía del consenso «no da para más» y que deben encontrar un mecanismo «que no neutralice el funcionamiento» de la coalición. Es decir que son más propensos a aplicar el voto de dos tercios en todas las instancias.

Bullrich suele lamentar su impotencia cuando propuso sancionar la diputada Gabriela Brouwer, de Evolución Radicalpor irse de vacaciones en plena votación de Bienes Personales, y le dijeron que no existían mecanismo para hacerlo. Como contrapartida, Morales le recrimina a la ex ministra haberse cortado sola cuando adelantó opinión sobre el acuerdo con el FMI y pidió derogar la ley que obliga a su aprobación en el Congreso.

La estrategia parlamentaria frente a ese acuerdo también estará en agenda, al igual que otros «asuntos de coyuntura», como señala la convocatoria. Aunque difícilmente se defina antes de que se conozca la «letra chica».

Un ítem que recibirá el puntapié inicial será la formulación de un programa de gobierno para 2023. Aunque existe una base, que son los 8 pilares temáticos que las fundaciones Alem (UCR), Pensar (PRO) y Arendt (Coalición Cívica) acordaron para la campaña triunfal del año pasado, la profundización de esa tarea podría demorarse porque Morales está a punto de renovar con su gente el think tank radical y la Convención Nacional de ese partido -que suele revisar las plataformas en arduos debates- recién elegirá autoridades a finales de abril.

De todos modos, Clarín pudo verificar que existe consenso en aspectos del reglamento que promueven la integración de las fuerzas aliadas al organigrama de conducción. Pese a lo complejo del organigrama, se avanzó en el armado de una mesa legislativa y otra de carácter federal, a la que invitarán a los partidos provinciales que comandan Luis Juez ( Frente cívico de Córdoba), Alfredo Olmedo (Salta Somos Todos), Emilio Monzó (Partido del Diálogo, Buenos Aires), Claudio Poggi (Frente Unidos por San Luis), Marcelo Orrego (Producción y Trabajo, de San Juan) y Paula Omodeo (Creo, de Tucumán).

Paralelamente, buscan hacerle un insert a fuerzas nacionales menores que participan de los bloques legislativos de JxC, como Republicanos Unidos, de Ricardo López Murphy; el GEN, de Margarita Stolbizer, y Unir, de Alberto Asseff, padrino político de Alberto Fernández y uno de los fogoneros de la eventual proyección de Pichetto al escenario nacional.

La puntada final del boceto la apuraban la madrugada del jueves por Zoom los tres politólogos contratados «ad honorem»: Julia Pomares, jefa de asesores de Larreta; Andrés Malamud, convencional radical, y Fernando Sánchez, ex vicejefe de Gabinete y ex diputado de Elisa Carrió.

FUENTE: CLARÍN


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