
Mientras el oficialismo nacional flamea entre la motosierra sin brújula y la verborragia de un presidente influencer, el PRO —silencioso, cerebral y con los dos pies en el Excel— demuestra que hay otra forma de hacer política: con resultados. En tiempos donde gobernar se volvió un show de streaming, hay un espacio que sigue apostando a la ingeniería del Estado, al dato frío y a la obra caliente. Y el último informe de Pensar Argentina lo confirma: el PRO es, hoy, el único espacio que puede mostrar eficiencia fiscal sin devastar al ciudadano.
La sección “Finanzas PRO” del informe es lapidaria para cualquier relato improvisado. Tres distritos bajo bandera amarilla —CABA, Chubut y Entre Ríos— lograron lo que Nación todavía promete con fe religiosa: reducir el gasto, bajar la deuda y aumentar la obra pública. ¿La alquimia? No hay magia, hay gestión. Y cuando se gestiona bien, no hace falta prender fuego el Estado ni dinamitar el Congreso.
Veamos los números, que no aplauden pero gritan. En 2024, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires recortó su gasto público un 9%, Entre Ríos un 23% y Chubut un 18%. Pero no se quedaron en el tijeretazo: el gasto en personal, ese rubro que suele inflarse en gobiernos populistas con militancia rentada, cayó un 17% en Chubut y un 22% en Entre Ríos. CABA, sin hacer tanto escándalo, bajó ese gasto un 5%.

«Cada avance fue posible porque cuidamos los recursos como si fueran propios», dice Jorge Macri en el informe. Y en esa frase mínima, cabe una bomba: no hace falta arrasar el Estado para ordenarlo, basta con no robar ni boludear. Es una gestión donde “el Estado ordena, facilita y acompaña”, no uno que ahoga o desaparece. El mensaje está claro: menos ideología, más método.
«Cada avance fue posible porque cuidamos los recursos como si fueran propios» Jorge Macri
Y como si fuera poco, los tres distritos exhiben superávit fiscal, algo que la Nación aún no consigue consolidar. Pero lo verdaderamente contundente es otro dato: el porcentaje del presupuesto destinado a obra pública en estos distritos supera con creces la media nacional. Mientras el Gobierno central congela licitaciones, CABA destina el 18% de su presupuesto a obras, Entre Ríos el 8% y Chubut el 15%. Sí, se puede invertir sin fundirse. Solo hay que dejar de robar y empezar a planificar.
Rogelio Frigerio, desde Entre Ríos, le pone poesía a la aridez fiscal: “Se puede gestionar sin plata”, sentencia. Y lejos de sonar a consigna vacía, lo respalda con hechos: reactivó el 100% de las obras frenadas, evitó el default provincial, salvó la Caja de Jubilaciones y desmanteló la corrupción de la obra social, joya negra del desfalco entrerriano. Frigerio no llora, gobierna. Y sin excusas.
- “Se puede gestionar sin plata” Rogelio Frigerio
Pero el caso más paradigmático es el de Chubut. Ignacio Torres recibió una provincia quebrada, con una deuda de más de 672 millones de dólares. En solo nueve meses, logró superávit primario y ejecutó “el proceso de desendeudamiento más importante de la historia provincial”. Lo dice con orgullo y con razón: «Revertimos el crítico escenario financiero en tiempo récord». Y lo hizo sin despeinarse, mientras el resto sigue diciendo que “no hay plata”.
“el proceso de desendeudamiento más importante de la historia provincial” Ignacio Torres
María Eugenia Vidal, desde la Fundación Pensar, marca el tono político de fondo: “A nosotros no nos define una elección, nos define la decisión de ser parte de un partido político que garantice el cambio en la Argentina para siempre”. Es decir: mientras otros gobiernan con TikTok y memes, el PRO gestiona con programas, cuadros técnicos y planificación. Aunque no se note. Aunque no se viralice.
“A nosotros no nos define una elección, nos define la decisión de ser parte de un partido político que garantice el cambio en la Argentina para siempre” María Eugenia Vidal
Hay algo concreto en los tres modelos provinciales que hoy resultan incómodos para el Gobierno nacional: se puede ordenar sin destruir, bajar el gasto sin paralizar, y hacer obra pública sin endeudarse hasta el cuello. No es magia. Es trabajo, método y vocación de servicio. Algo que, en la Argentina del grito fácil y la épica de cartón, suena casi subversivo.
¿Qué modelo queremos para 2025? ¿Un gobierno nacional que improvisa en cadena nacional o una fuerza que demuestra con planillas y pavimento que gobernar no es gritar más fuerte, sino gestionar mejor?
En una Argentina rota, la gestión eficiente ya no es una virtud: es una urgencia.
Esto fue SAP: Sin Aplausos, pero con coraje. Como debe ser.
Ricardo Raúl Benedetti
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