A quién elegimos, argentinos: El alma quebrada de Milei, el poder de Karina y el reflejo de nuestra herida – Por Ricardo Raúl Benedetti

Estimados, sentémonos un momento, como quien comparte un café con un amigo de toda la vida, y hablemos de algo que me pesa en el alma. Elegir a Javier Milei como presidente no fue solo meter en el sobre una boleta; fue entregarle el timón del país a un hombre cargado de heridas profundas, guiado por una hermana, Karina, que es su sombra y su estratega.

Mirá, te lo digo de corazón: Javier y Karina Milei son dos almas marcadas por el dolor, inseparables desde niños, y hoy están en la cima del poder. Pero lo que me preocupa, y quiero que lo hagas vos también, es qué significa tenerlos ahí, con todo ese rencor, resentimiento y hasta odio que los formó y que, por momentos, los define.

¿Quiénes son este “Loco” y su “Jefa”, que agitan una motosierra mientras lanzan palabras que cortan como puñales? ¿Qué los une en un lazo que va más allá de lo personal y hoy marca nuestro destino? Y, sobre todo, ¿qué nos pasó a nosotros para ponerlos en ese lugar? Vamos a desmenuzar esta historia con la calma de quien sabe que lo que se viene es serio, pero nunca deja de soñar con un país que abrace a todos.

Una infancia que forjó resentimientos

Te cuento algo que no es fácil de escuchar: Javier y Karina Milei crecieron en un hogar donde el amor era un lujo que no se podían dar y los golpes, una moneda corriente. En Villa Devoto, allá por los años 70, los hermanos Milei enfrentaron juntos un entorno hostil bajo la sombra de Norberto, su padre, un hombre de 1,90 que, según Javier confesó, le daba “palizas no normales”. Una noche de 1982, con apenas 11 años, Javier se animó a opinar en la mesa que los ingleses tenían ventaja en Malvinas. Su padre no discutió; lo levantó a golpes, lo dejó tirado, con palabras como “inútil” y “basura” que se le clavaron hondo. Karina, dos años mayor, no solo vio todo eso, también lo vivió en carne propia.

En «Karina: La Hermana. El Jefe. La Soberana«, Victoria De Masi cuenta cómo Karina, a los 13 años, se puso como escudo, consolando a Javier en noches de llanto y jurándole que juntos saldrían de ese infierno. “Éramos nosotros contra el mundo”, dijo Karina en una entrevista de 2023 en La Nación. Ese pacto los ató para siempre, pero también los llenó de una rabia que hoy pesa sobre todos nosotros.

Su madre, Alicia, miraba o callaba, y ese silencio fue un corte que nunca sanó. Javier aprendió que abrir la boca podía salir caro; Karina, que el poder está en callar y calcular. Mientras Javier se escondía en libros de economía y cantaba como Jagger en una banda de covers, Karina planeaba, observaba, se volvía su protectora. De Masi relata algo que me impactó: Norberto quiso castigar a Javier por un mal examen, y Karina, a los 15 años, se puso en el medio y recibió el golpe. Desde ese día, Javier la llamó “El Jefe”, un apodo que hoy retumba en la Casa Rosada. Pero no te confundas, no es una historia para sentir lástima; es una advertencia. Ese niño que guardó su dolor en números y esa adolescente que aprendió a maniobrar en la adversidad hoy gobiernan con una furia que no olvida ni perdona. ¿No te preocupa que ese resentimiento esté al mando?

La soledad que los une y el rencor que los guía

En el colegio Cardenal Copello, Javier era “El Loco”. Hablaba a los gritos, gesticulaba como poseído y no encajaba. Los compañeros se reían, lo señalaban, y él se encerró en un mundo de libros y pocas amistades. Karina, más reservada, era su ancla, su confidente, la que lo ayudaba a transformar la rabia en ambición. “Ella me enseñó a usar el dolor como fuerza”, confesó Javier en Debo Decir (2018). En Chacarita Juniors, mientras Javier atajaba penales, Karina lo esperaba en las gradas, anotando en un cuaderno sus sueños de cambiar el país. Él mismo contó que se quedaba horas bajo el arco, pensando cómo escapar de un mundo que lo rechazaba. Karina, a su lado, le decía: “Vos vas a ser grande, pero juntos.”

Esa soledad que los hermanos Milei viven y sienten, siempre juntos, como si fueran los únicos habitantes de un mundo que los dejó de lado, se percibe claramente en cómo tratan a quienes los rodean.

Fijate: Diana Mondino, una economista respetada que lideró la lista de diputados de La Libertad Avanza en CABA en 2023 y fue canciller, fue echada en octubre de 2024 tras un voto en la ONU que no alineó con Israel y Estados Unidos, una decisión que Karina no toleró.

Ramiro Marra, cofundador de La Libertad Avanza y candidato a jefe de gobierno porteño en 2023, fue expulsado del partido en enero de 2025 por votar a favor del presupuesto de Jorge Macri, algo que los Milei consideraron una traición.

Victoria Villarruel, la vicepresidenta, quien fue clave en la fórmula presidencial de 2023, hoy está apartada de las decisiones importantes, aunque sigue en su cargo por mandato constitucional.

Según Buenos Aires Times, más de 110 funcionarios han dejado el gobierno desde diciembre de 2023, muchos de ellos aliados históricos que acompañaron a Milei desde sus inicios, como Carlos Kikuchi y Nicolás Posse, todos descartados por no someterse a la voluntad de los hermanos.
Y hay más. Los que traicionaron a sus partidos para sumarse a La Libertad Avanza, y unirse al bloque libertario, son tratados poco más que como esclavos, sometidos a la voluntad de Javier y Karina. Si no se alinean, afuera.

Pilar Ramírez, cercana a Karina y con un pasado kirchnerista, reemplazó a Marra en la bancada porteña, mostrando que la lealtad ciega es lo único que importa. En X, algunos usuarios han expresado su frustración: hay quienes dicen que Karina “ninguneó” a figuras como Villarruel y Mondino, mientras ella, “a la que nadie votó”, acumula poder. Otros acusan a Javier de traicionar a sus aliados más valiosos para mantener contenta a su hermana. ¿No te parece inquietante que quienes se aíslan tanto usen a todos, incluso a quienes fueron sus amigos, para llegar a donde están, y luego los desechen sin mirar atrás? Esa soledad compartida los unió, pero también los llenó de rencor.

De Masi cuenta que, en los 90, mientras Javier estudiaba economía en la Universidad de Belgrano, Karina trabajaba como administrativa y pagaba parte de sus estudios, negándose a dejarlo solo. Hoy, desde la Secretaría General de la Presidencia, Karina es la mente detrás de las decisiones de Javier: desde los recortes más duros hasta las estrategias en redes sociales.

No es un cuento de superación; es una señal de alerta. Un hombre que creció aislado, acompañado solo por una hermana que canalizó el dolor en control, hoy quiere un país que no dependa de nadie, pero ignora a los que más necesitan. Esa furia, ese sentirse “los raros”, ¿no lo ves en sus exabruptos? ¿No te inquieta que Karina, desde las sombras, dirija esa rabia hacia el poder?

El ataque a los más vulnerables

Mirá lo que pasó el 1 de junio de 2025: Javier posteó en Instagram tildando de “el lado del mal” a Ian Moche, un nene de 12 años con autismo que lucha por un mundo más inclusivo. Ian, que desde los 9 años usa sus redes para hablar de autismo, se reunió con María Eugenia Vidal en 2019, con Julio Garro en La Plata, con Cristina Kirchner en 2023, con Sergio Massa y hasta con Romina Núñez, hoy subdirectora de la Agencia Nacional de Discapacidad. Ian no elige partidos; elige causas. Pero Javier, al verlo en una entrevista con Paulino Rodrigues, lo acusó de “operar” en su contra, usando al chico para atacar al periodista.

Según Perfil, Karina avaló ese posteo, diciendo que era una respuesta “necesaria” contra una supuesta “operación kirchnerista”. Te lo digo claro: cuando un presidente y su hermana señalan a un nene con autismo, no es política; es un odio que viene de un lugar roto. ¿No te parece peligroso que alguien con tanto rencor tenga el poder de señalar a los más vulnerables? ¿Cómo no vamos a querer abrazar a Ian y a su madre, que solo piden un país que los mire con amor?

El Hospital Garrahan, un faro para miles de familias, también está sufriendo. Entre el 30 de mayo y el 1 de junio de 2025, los médicos residentes, que ganan $797.000 por 70 horas semanales, pararon 48 horas pidiendo salarios dignos.
Denuncian que el ajuste impulsado por Javier, con Karina como su principal defensora en el Gabinete, desangró el hospital, que atiende a 600.000 chicos al año. Las renuncias superan las de los últimos nueve años.

El Gobierno anunció un aumento a $1.300.000 desde julio, pero lo hizo con un comunicado que acusa a la “casta” y tilda de “ñoquis” a quienes sostienen el hospital.

En Neura, Javier dijo: “Inventan curros en lugares sensibles y, cuando los desactivás, te acusan de insensible.” Karina, según fuentes cercanas, respaldó esto, diciendo que “los recortes son para salvar al país”. Pero, ¿no es más insensible ignorar a los médicos que salvan vidas? Un hombre que corta sin entender, guiado por una hermana que calcula cada paso, nos deja sin el abrazo de un hospital que nunca se rinde. ¿No te preocupa que ese desprecio por los que sufren venga de quienes nos gobiernan? Nosotros, que sabemos lo que es pelearla desde abajo, ¿cómo no vamos a estar con esos médicos que, pese a todo, siguen cuidando a nuestros pibes?

El desprecio a las mujeres

Hablemos de las mujeres, porque ahí también se ve el rencor que los marca. Javier, a sus 54 años, tiene un historial amoroso escaso y accidentado, y las únicas parejas que se le conocen públicamente son desde que irrumpió en la política como candidato a presidente en 2023 y luego como presidente. Primero estuvo con Fátima Flórez, actriz y humorista, desde agosto de 2023, en plena campaña presidencial, hasta abril de 2024, ya como presidente. La relación terminó, según Javier, por las agendas de ambos: él con las demandas de la presidencia y ella con ofertas laborales en Estados Unidos y Europa.

Luego, desde agosto de 2024 hasta abril de 2025, ya como presidente, estuvo con Amalia “Yuyito” González, conductora de Empezar el Día. Todo empezó con un coqueteo en 2023, cuando Javier, aún candidato y en pareja con Fátima, fue al programa de Yuyito y ella le dijo: “Sos fotogénico, pero más bonito en persona.” Él respondió: “Voy a tener que romper todo el edificio ahora.” Yuyito lo acompañó en actos como el Presupuesto 2025 y conoció a sus padres en el Congreso, pero la relación terminó, según anunció ella el 21 de abril de 2025: “Fue una decisión de ambos, con madurez y respeto.” Rumores de crisis ya circulaban desde diciembre de 2024, tras fotos de Javier con Giorgia Meloni en Roma, aunque Yuyito lo desmintió.

Algunos, sugirieron que la relación fue más un “acuerdo” que un romance, pero no hay pruebas. Antes de Fátima, entre 2018 y 2019, Javier salió con la cantante Daniela Mori, aunque no hay más detalles ni otras parejas confirmadas desde que se lanzó a la política.

Karina, en cambio, nunca tuvo una relación pública conocida. De Masi cuenta que, desde joven, Karina priorizó a Javier sobre su vida personal, sacrificando todo para ser su “escudo humano”. En una entrevista de 2024 con Clarín, dijo: “Mi vida es Javier. Él es mi familia, mi misión.” Esa devoción la hace poderosa: desde vetar nombramientos hasta manejar la agenda presidencial, Karina es la guardiana de Javier. Pero su rol también genera críticas.

En mayo de 2025, Javier fue denunciado por “violencia simbólica y machista” tras hablar en el streaming del Gordo Dan sobre “rubias voluptuosas vestidas de Estatuas de la Libertad” para el Garrahan. Karina defendió su “humor” como “parte de su autenticidad”. En 2018, en Salta, Javier llamó “burra” a una mujer que lo cuestionó sobre keynesianismo, y Karina, según testigos citados por De Masi, aplaudió, diciendo: “A las que no entienden, hay que ponerlas en su lugar.” ¿No te parece grave que un hombre que no sabe recibir un no, respaldado por una hermana que ve en cada crítica una traición, tenga tanto poder? Las mujeres de este país, que pelean cada día contra el desprecio, ¿no merecen que las abracemos, que las defendamos, que las valoremos por su lucha?

El odio que no los deja escuchar

Esa furia contra la crítica es el núcleo de su tormenta. Javier no dialoga; ataca. A Paulino Rodrigues, que entrevistó a Ian Moche, lo acusó de “operar con los kukas”. A los médicos del Garrahan, los tildó de cómplices de una maniobra kirchnerista. A los jubilados que piden lo suyo, los llamó “viejos meados”. Karina, según Infobae, revisa cada mensaje presidencial en redes, asegurándose de que el tono sea “contundente”. De Masi cuenta que, en privado, Karina dice: “Si no golpeás primero, te destrozan.” ¿De dónde sale ese odio a quien no se arrodilla? De su infancia: un padre que los humillaba, una madre que no los defendía, un colegio que los marginaba. Para Javier, cualquier cuestionamiento es una amenaza; para Karina, una batalla que hay que ganar. Su libertarismo, que pone la libertad individual por encima de todo, es un escudo: si nadie te controla, nadie te lastima.

Pero un país no se gobierna con escudos; se gobierna con puentes, y los puentes se construyen con el corazón abierto. ¿No te asusta que ese rencor esté al mando?

Por qué los elegimos

Y nosotros, ¿por qué los elegimos? En 2023, estábamos en el fondo del pozo: inflación al 140%, un peso que no valía nada, una clase política que nos miraba desde su Olimpo mientras contábamos monedas. Estábamos hartos, con el alma tan rota como la de esos hermanos que se escondían en su cuarto. Javier, con su motosierra, y Karina, con su estrategia implacable, fueron el eco de nuestro cansancio. Votarlos fue como gritarle al mundo que no dábamos más. Pero te lo digo con el corazón en la mano: la bronca no construye; la bronca quema, y un país quemado no abriga a nadie.

Una confesión que nos duele

Mirémonos con la honestidad de quien se para frente al espejo después de una noche larga. Somos los que soñamos con Menem, con Kirchner, con Macri, hasta lo hicieron con Alberto Fernandez, y cada vez nos quedamos más solos.

Javier y Karina Milei son nuestro síntoma, no nuestra cura. Su odio a los Ian Moche de este país, a los médicos del Garrahan, a las mujeres que los desafían, a los jubilados que reclaman, es el reflejo de una sociedad que también está herida. Pero no podemos quedarnos en el grito.

La libertad no es romper todo; es abrazar a los que sufren, escuchar a los que piensan distinto, construir un país donde nadie se sienta solo. Ian, que se reunió con Vidal, Garro, Cristina, Massa y hasta funcionarios de Milei para hacer un mundo más inclusivo, nos enseña que el cambio viene del diálogo. Los médicos del Garrahan, que siguen salvando vidas pese al ajuste, nos muestran que el compromiso no se negocia. Las mujeres, que enfrentan sus palabras hirientes, nos recuerdan que la dignidad no se calla. Y los jubilados, que pelean por su derecho a vivir con decencia, nos piden que no los dejemos atrás.

A ellos, los señalados, los castigados, los quiero abrazar desde estas líneas, porque son el alma de un país que no se rinde.

Desde este rincón tranquilo, con el corazón en la mano, te pido: pensemos juntos. ¿Queremos seguir con un capitán que pelea contra sus fantasmas, guiado por una hermana que ve en cada paso una guerra?

Argentina no merece motosierras; merece abrazos, merece puentes, merece un futuro donde nadie quede afuera. Porque este país no es de Javier ni de Karina. Es nuestro. Y está en nosotros elegir el camino.

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Ricardo Raúl Benedetti

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