
Javier Milei, con esa soberbia de rockstar y torpeza de novato, le armó a Cristina Kirchner el escenario perfecto para calzarse los guantes y subirse al ring como candidata a diputada provincial por la tercera sección de Buenos Aires. Quiso ser el verdugo del kirchnerismo, pero terminó siendo su guionista estrella.
Como combatiente anti K de paladar negro y republicano de pura cepa, te lo dije hace rato en mis escritos: esto iba a pasar. Algunos pocos la vieron, otros prefirieron creer en cuentos de hadas y los más “vivos” se hicieron los boludos para subirse al tren y salvarse.
Prestá atención y leé con detalles, después no digas que no te avisé. Con la frialdad de un cirujano y la ironía de quien ya vio este circo mil veces, te desgloso cómo Milei le pavimentó el camino a CFK y, de yapa, le puso un moño al eterno retorno del peronismo:
- El “Quedate tranquila” que fue un boomerang: Milei, con su pose de “yo domino el caos”, creyó que podía arrinconar a Cristina con un guiño a la gobernabilidad. Error garrafal, amigo. Ese “quedate tranquila” la catapultó al centro de la escena, convirtiéndola en la villana estelar de su película libertaria. Lejos de noquearla, le dio el micrófono para que grite: “Acá estoy”. Un autogolazo que todavía retumba en el conurbano.
- Ficha Limpia y Lijo, los bloopers que le abrieron la cancha: La oposición quiso sacarla del juego con el proyecto de Ficha Limpia, pero el Senado nacional, el 7 de mayo, le dijo: “Pasá, Cristina, la alfombra roja es tuya”, al rechazarlo por un voto gracias a los misioneros traidores de Milei. Y como si eso fuera poco, el Presidente intentó salvarle las espaldas en la Justicia empujando a Ariel Lijo, un juez amigo del kirchnerismo, para la Corte Suprema. Pero la jugada le salió por la culata: María Eugenia Talerico, ex vice de la UIF en la gestión de Macri y actualmente candidata a diputada nacional por la provincia de Buenos Aires, junto al senador Paoltroni, el PRO, la UCR, la CC, otros senadores republicanos y una avalancha en redes, pusieron el grito en el cielo. El Senado, el 3 de abril, le bajó el pulgar a Lijo (43 a 27) y a García-Mansilla (51 a 21). Frustrado el plan A, Milei ahora va por el plan B: ampliar la Corte de 5 a 7 jueces, negociando con el peronismo para meter una jueza K como Sacnun a cambio de sus candidatos. Sigue cavando su tumba judicial mientras Cristina se relame.
- Polarizar con el kirchnerismo, la trampa donde cayó solo: Milei apostó todo a convertir al kirchnerismo en el gran cuco, creyendo que eso lo blindaría como el mesías antisistema. Pobre iluso. Cristina, con la calma de quien ya vio caer a varios, tomó esa polarización y la convirtió en su combustible. Se plantó en la tercera sección, el corazón peronista, para galvanizar a su tropa y gritarle al país: “Sigo viva, y vengo por más”. Cada voto que sume es un cachetazo a la estrategia de Milei.
- El PRO, un zombi que Milei quiere devorar: Todavía no hay firma, pero el runrún de una alianza entre La Libertad Avanza y el PRO en la provincia tiene al macrismo al borde del infarto. Si no se despierta y recupera la dignidad y los valores que supo defender, Milei no va a compartir la torta: se va a fagocitar al PRO, dejándolo herido de muerte, agonizando lentamente mientras pierde votos, identidad y relevancia. El PRO, que alguna vez soñó con gobernar otra vez la provincia, quedaría como un convidado de piedra, mirando cómo Cristina se frota las manos. Si esta alianza se firma, el epitafio del PRO ya está escrito, y Milei será el que apague la luz.
- El Plan B de Massa, la jugada maestra del peronismo eterno: Acá viene el toque de genialidad cínica. Sergio Massa, el camaleón eterno, se preserva para candidatearse a diputado nacional por Buenos Aires en 2025, mientras deja que Milei haga el trabajo sucio: ajuste salvaje, inflación desbocada, instituciones tambaleando y un PRO hecho puré. Cristina, Kicillof y Massa, que parecen irreconciliables y se tiran puñales en público, cerrarán un pacto de no agresión, porque todos sabemos que cuando el peronismo parece desangrarse a los gritos, no se está peleando: se está reagrupando para volver con más fuerza. Cristina banca el bastión kirchnerista en la tercera sección, Kicillof apuesta a retener el resto de la provincia, y Massa se guarda para el escenario nacional, oliendo la sangre del desgaste de Milei.
- La “estrategia” de LLA contra Cristina: un chiste de mal gusto: Y hablando de pavimentarle el camino a Cristina, miremos el dream team que LLA piensa ponerle enfrente en la tercera sección. El candidato estrella sería Sebastián Pareja, el armador de LLA en la provincia y hombre de confianza de Karina Milei, que se las da de libertario puro mientras arrastra un pasado más turbio que cloaca del Riachuelo. Este señor, que presume de anti-casta, aportó guita a la campaña de Cristina y Boudou en 2011 y hasta tuvo un puestito en el Senado K en 2006, cuando Scioli era vice. Su equipo es un rejunte de exkirchneristas que huele a Instituto Patria: desde “Nene” Vera, diputado provincial con más pasado K que La Cámpora, hasta Sonia Limache en Quilmes, y ni hablar del barrabrava de Laferrere que metieron en el armado, todos con antecedentes que harían sonrojar a cualquier libertario puro. Además Pareja viene de laburar con Emilio Monzó en el macrismo, intentando armar una pata peronista para Cambiemos. ¿En serio piensan en Pareja para pelearle a Cristina con estos antecedentes? Como alternativa, suena Martiniano Molina, el exintendente de Quilmes que perdió dos veces contra Mayra Mendoza. Te cuento una perlita: en 2019, después de las elecciones que ganó Alberto Fernández, me crucé a Martiniano en una reunión de gabinete ampliado de Macri. Me dijo, con cara de drama, que perdió la reelección en Quilmes porque “no llovió en una parte muy popular de Quilmes, entonces todos los de ahí, peronistas, me votaron en contra”. Lo miré, atónito, y le dije: “Ah, mirá, qué mala suerte que no llovió”. ¿En serio piensan en uno que le reza al clima para ganar elecciones? Para completar el cuadro, tienen al Dipy freezado y qué supo salir segundo en La Matanza, a pesar de su buena onda con Milei, y a Leila Gianni, que hará lo que Milei le diga mientras sueña con ser intendenta de La Matanza en 2027. A mí no me engañan: esto no es una estrategia para pelearle a Cristina, es un delivery directo para que se quede con la tercera sección sin despeinarse.
En síntesis, Milei quiso ser el rey del ajedrez, pero Cristina y el peronismo le jaquearon el tablero como a un novato. Te lo advertí en mis escritos, pero algunos prefirieron mirar para otro lado y los “vivos” se hicieron los distraídos para sacar tajada. Su candidatura en la tercera sección no es solo un regreso; es una trompada en la cara de un oficialismo que patina sin rumbo. Mientras Kicillof resbala con su desdoblamiento electoral y el PRO duda entre aliarse con Milei entregándose al matadero, o armar un frente republicano que resista mirando al 2027, Cristina se planta como la reina que nunca cae. Y en la penumbra, Massa afila el cuchillo, soñando con el gran retorno. Milei, sin querer, les escribió el guion de la remontada. Y ellos, con la calma de los que saben que siempre vuelven, ya están saboreando el final.
Despertemos y frenemos esto. Como republicano, no puedo quedarme de brazos cruzados viendo cómo el kirchnerismo y el peronismo se relamen ante la torpeza de Milei. Esto no es un juego de pochoclos: es una amenaza a la República. Basta de hacerse los boludos o mirar para otro lado. Es hora de plantarse, resistir y cortar de raíz esta remontada del peronismo populista antes de que sea tarde. La pelota está en nuestra cancha, y el reloj no para.
Esto fue periodismo sin aplausos: Mientras otros agitan la polarización o se suben al carro del ganador, yo te cuento la posta: Milei le abrió la puerta a Cristina, y ahora el peronismo se relame para devorarnos a todos. No me agradezcas, solo abrí los ojos.
Ricardo Raúl Benedetti
Apoyá a los que trabajamos por el derecho a la verdad. Hacé clic acá y suscribite a ricardobenedetti.com