La estrategia no revelada de Mauricio Macri – El reflector de los martes por Alejandro Sala

La estrategia no revelada de Mauricio Macri  – diseño IA

El ex presidente Mauricio Macri viene manifestando en sus últimas declaraciones públicas que el gobierno de Javier Milei es eficaz para desactivar el régimen que había dejado establecido el kirchnerismo pero carece de las aptitudes necesarias para edificar un nuevo sistema que reemplace al anterior. La consideración de Macri revela una visión de los problemas de nuestro país que trasciende la coyuntura cotidiana y se encuadra en una perspectiva más amplia y panorámica.

La idea que subyace en la reflexión de Macri es que los 80 años de populismo que precedieron a la llegada de Milei al gobierno dejaron enclavados en la estructura institucional del país una gran cantidad de intereses sectoriales ligados a la continuidad de ese régimen que quizá benefició a algunos grupos particulares pero provocó el fracaso general del conjunto. Esos núcleos se oponen a que el populismo sea removido porque se benefician de su permanencia. De hecho, son los que, durante el gobierno de Macri, trabaron el desarrollo de la gestión de gobierno hasta hacerle perder el rumbo. Milei, con su estilo confrontativo y revulsivo, tiene el perfil apropiado para chocar contra esas oposiciones y abatirlas.

Pero los problemas de Argentina no se limitan a erradicar los íconos del populismo. Hay, además, que reemplazar esos focos infecciosos por encuadres operativos sanos. Y ese nuevo ordenamiento no sobreviene por sí solo; requiere una arquitectura institucional a la que hay que ir urdiendo gradualmente, buscando los criterios apropiados, corrigiendo errores a medida que se ponen de manifiesto, previendo efectos secundarios negativos, etc. Se trata de una tarea de construcción que requiere imaginación, prudencia, constancia, autocrítica y muchas otras condiciones por parte de los responsables de ejecutarla. El argumento de Macri es que Milei y su equipo, que es eficaz para derribar el perverso régimen anterior, no reúne las aptitudes necesarias para edificar el nuevo andamiaje, que debe reemplazarlo.

De este análisis se desprende la posición política que Macri está sosteniendo desde comienzos de este año, en el sentido de tratar de estructurar una corriente que, sin contradecir lo que el gobierno de Milei está haciendo para extirpar el populismo, esté en condiciones de “tomar la posta” y comenzar la construcción del nuevo sistema. Macri cree -y tiene razón en esto- que si bien Milei y los suyos fueron eficaces para afrontar el choque inicial contra la resistencia populista -el aspecto donde Macri había fallado cuando le tocó gobernar- carecen de la sutileza necesaria para desarrollar la nueva etapa, donde la prioridad no será confrontar con el régimen anterior, sino comenzar a construir el nuevo sistema.

La visión de Macri es interesante porque representa un enfoque novedoso en el habitual escenario argentino, donde cada corriente, agrupación o partido se considera a sí mismo como el portador de un proyecto completamente nuevo, que borra todo lo que hayan hecho los gobiernos anteriores y expresa el comienzo de un nuevo ciclo histórico donde se corregirán todos los errores cometidos previamente. Macri propone, en cambio, construir sobre la base de lo hecho por Milei, no para rectificarlo ni cambiar el rumbo, sino para mejorarlo, enriquecerlo y emprolijarlo. Es una idea difícil de transmitir porque la política argentina habitualmente ha sido maniqueísta, es decir, se ha planteado en términos de “todo o nada”, sin matices ni tonalidades. Lo que Macri está tratando de decir es que se puede mejorar el aporte de Milei, con una mirada diferente pero no contradictoria a la del actual gobierno.

Con esta línea de argumentación, Macri está cumpliendo el papel que le corresponde dentro del sistema político, el de constructor político, un tema que ya habíamos desarrollado aquí. Pero el punto en el que nos interesa enfatizar es la naturaleza de esa construcción, que no se basa en la anulación del aporte de Milei, sino en la búsqueda de una superación dentro de la misma línea… Por supuesto que no es una tarea fácil porque implica diferenciarse del gobierno sin enfrentarlo y, a la vez, competir por el mismo segmento electoral, cuyo común denominador es el rechazo a cualquier versión del peronismo.

Los movimientos políticos de Macri por estos tiempos deben ser interpretados y analizados desde este enfoque. Macri está “tejiendo”. Por eso hace giras, entrevista dirigentes, se saca fotos, se muestra activo, aunque sin definirse abiertamente. El problema que aun no se vislumbra es el de determinar quién podría ser el candidato presidencial de esta corriente a la que Macri apadrina. Como lo señalamos en el texto al que remitimos más arriba, Macri no está en condiciones de ganar una elección por sí mismo. Pero sí puede apuntalar a alguien que no tenga el grado de rechazo personal que a él lo limita. Por eso es relevante la tarea que viene desarrollando. Se está “incubando” -aunque todavía no se lo vea nítidamente- un proyecto superador y mejorador que el representado por Milei. Si admitimos la premisa de que Milei llegará muy desgastado al final de su gobierno, resulta concebible que este plan, todavía incipiente, termine siendo el cauce a través del cual se conforme el próximo gobierno. Sería positivo que algo así llegue a plasmarse

Alejandro Sala

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